En un esfuerzo por continuar avanzando hacia la bancarización de la economía y brindar mayores facilidades a los sectores más protegidos de la sociedad, los jubilados y pensionados cubanos que perciben sus haberes a través de la tarjeta magnética disponen de un universo de posibilidades financieras que van mucho más allá del simple cobro mensual de su prestación social.
Según indicó el Banco Metropolitano a través de redes sociales, el plástico bancario no constituye únicamente un canal para recibir la jubilación, sino que se convierte en una verdadera cuenta de ahorro personal, con todas las ventajas que ello implica para la gestión eficiente de los recursos.
De acuerdo con la información difundida, los adultos mayores que poseen esta modalidad de cuenta pueden realizar depósitos y extracciones de dinero en la red de cajeros automáticos y en las sucursales bancarias, lo que les permite administrar sus fondos con mayor autonomía y seguridad, sin necesidad de manejar efectivo en grandes cantidades.
Además, la tarjeta magnética posibilita efectuar y recibir transferencias electrónicas entre cuentas, una funcionalidad de gran utilidad para el apoyo familiar, el pago de servicios o la colaboración con seres queridos en cualquier punto del país, agilizando las operaciones y reduciendo los riesgos asociados al traslado de dinero en efectivo.
Otra de las prestaciones destacadas es la capacidad para realizar pagos electrónicos en la red de comercios y establecimientos habilitados, lo que contribuye paulatinamente a la sustitución del dinero en efectivo y facilita las compras cotidianas de este sector de la población, sin necesidad de acudir periódicamente a una ventanilla bancaria.
Especialistas del sector han señalado que el uso pleno de estas funcionalidades contribuye además a la transparencia financiera, al control de los flujos monetarios y a una mayor inclusión bancaria de los sectores vulnerables, todo ello en el complejo contexto económico actual marcado por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense y las limitaciones de efectivo.
Las entidades bancarias mantienen abiertos sus canales de atención y asesoría para orientar a los jubilados en el manejo de estos servicios, así como para resolver cualquier incidencia que pudiera presentarse durante las operaciones electrónicas.













