El primer secretario del Partido y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, anunció este viernes un conjunto de medidas estratégicas para sostener el desarrollo nacional y potenciar la resistencia activa del pueblo, pese a la asfixiante coyuntura impuesta por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos.
Durante una intervención transmitida en cadena nacional, el mandatario cubano expuso cómo la Isla, a partir del pensamiento colectivo, los consensos sociales y la inteligencia propia de sus instituciones, diseña las prioridades para salir adelante, contradiciendo cualquier pronóstico apocalíptico auspiciado desde el Norte. Todo ello, subrayó, a pesar de lo que calificó como “feroz bloqueo imperial”, una política de agresión ininterrumpida por más de seis décadas que, según dijo, “va teniendo un impacto que complejiza la vida cotidiana de los cubanos, pero que no ha logrado doblegar la voluntad soberana de esta nación”.
En un fragmento de su alocución que ya circula con fuerza en las redes institucionales y los espacios noticiosos del archipiélago, el jefe de Estado sentenció: “Estados Unidos no se perdona que, a estas alturas, con toda la máxima presión que han ejercido, la Revolución sigue existiendo y el país sigue funcionando. Y ni ellos mismos se creen eso que tanto hablan y repiten de Estado fallido”. El mandatario recordó que la mayor de las Antillas continúa en pie, forjando obras y garantizando derechos, en medio de una guerra no declarada pero activa desde el bloqueo.
Defensa y economía: los dos ejes estratégicos
En primer término, el presidente Díaz-Canel refirió la preparación para la defensa como pilar intangible de la nación, enmarcada en una estrategia integral de Guerra de Todo el Pueblo, concepto martiano que jerarquiza la participación ciudadana, la resiliencia territorial y la movilización de todos los sectores ante cualquier amenaza externa o interna.
La otra gran prioridad, expresó el dignatario, es el Programa Económico y Social para el 2026, hoja de ruta concebida a partir de la consulta popular realizada en los 168 municipios del país. Ese documento recoge más de una veintena de líneas de transformación, que incluyen desde la reorganización empresarial hasta el nuevo rol del mercado cambiario.
“Vamos a romper trabas para estimular la producción nacional”, enfatizó Díaz-Canel, y en esa dirección anticipó la eliminación de “viejas contradicciones entre el Plan, la planificación central y los estímulos e incentivos”. El objetivo —precisó— es armonizar la macroeconomía con la iniciativa productiva, sin caer en las recetas del neoliberalismo.
Municipios autónomos y empresa estatal con facultades inéditas
Una de las medidas de mayor calado territorial es el fortalecimiento de los municipios y la Empresa Estatal Socialista como piezas claves del engranaje-país. Ambos recibirán mayores autonomía y facultades para gestionar su propio desarrollo, incluyendo competencias directas sobre importación y exportación. “El municipio debe convertirse en la célula fundamental de la planificación participativa”, subrayó el mandatario.
En un anuncio que generó inmediato impacto mediático, el presidente reveló que “la Empresa Estatal va a poder participar directamente del mercado cambiario”, un paso sin precedentes en la arquitectura financiera cubana, concebido para dinamizar el flujo de divisas y fortalecer las cadenas productivas nacionales.
Reestructuración del Estado y nuevo marco legal en consulta pública
Como parte de la actualización del modelo cubano, Díaz-Canel confirmó una reestructuración profunda del aparato del Estado, el Gobierno, el entramado empresarial, el Partido Comunista de Cuba, las organizaciones políticas y las organizaciones de masas en todo el país. Sobre este asunto, ya existe un Proyecto de Ley publicado en el sitio oficial de la Asamblea Nacional del Poder Popular, abierto a la opinión ciudadana.
“Lo mismo para la Empresa Estatal Socialista que para todos los sectores, hemos previsto la posibilidad de abrir cuentas reales en divisas en los bancos”, añadió el jefe de Estado, al tiempo que adelantó medidas orientadas a un comercio exterior más dinámico. Entre ellas, destacó un sistema de beneficios arancelarios: “Se van a beneficiar con los aranceles de importación aquellos que importen insumos o materias primas para procesos productivos y de servicios en Cuba. Y todas esas facultades también van a ir hacia los municipios; por lo tanto, el proceso va a ser más sencillo”.
Asociación público-privada, inversión extranjera y papel de los cubanos residentes en el exterior
El presidente dedicó un pasaje central a “agilizar e incentivar las relaciones de asociación económica especial ya aprobadas entre las formas estatales y las no estatales”. En esa línea, informó que actualmente se acelera la aprobación de Mipymes, tanto estatales como no estatales, cuyos proyectos estaban en cartera.
En materia de inversión extranjera directa, anunció disposiciones que incluyen derechos de superficie, desmonte de barreras burocráticas, uso flexible de cuentas bancarias y plazos reducidos para la aprobación de proyectos. Pero, en un giro innovador, el mandatario subrayó la incorporación de dos figuras particulares de inversión: “la de los cubanos residentes en el exterior y la de los cubanos en Cuba; y que en igualdad de condiciones puedan participar como actores económicos junto a la inversión extranjera directa, junto a las empresas estatales, junto a las formas no estatales y a las formas cooperativas en el entramado económico y productivo del país”.
Díaz-Canel afirmó que “estamos apostando a incrementar la movilidad eléctrica, tanto por la importación de equipos eléctricos como por el ensamblaje y la fabricación, en Cuba, de diferentes modalidades de equipos”. Se quitarán las limitaciones para la importación de vehículos, con franco favorecimiento a los eléctricos, mientras el país despliega una red de puntos de recarga o “solineras”.
“El país eliminará subsidios a productos y se subsidiarán personas”. El objetivo —argumentó— es aprovechar la responsabilidad social de cada actor económico en la atención directa a personas, familias y comunidades en situación de vulnerabilidad, desterrando el derroche y enfocando los recursos donde más se necesitan.
Nueva gestión del turismo y eficiencia en el comercio interior
El mandatario adelantó que en el sector turístico se impulsará “una manera distinta de gestionarlo más allá de las grandes cadenas”, priorizando negocios en el ámbito inmobiliario con otros actores no tradicionales. Respecto al comercio interior, se busca “gestionar de manera eficiente todo lo que existe hoy y no se usa o no se usa adecuadamente”, combatiendo la subutilización de capacidades instaladas.
Al cierre de su intervención, el presidente convocó a la nación a una “perfección que tenemos que lograr entre nosotros, con el esfuerzo y con el talento de nosotros, no con el injerencismo externo que no quiere, para nada, lo que ha soñado la Revolución para el pueblo de Cuba”. En esa frase, el jefe de Estado selló el espíritu de las nuevas medidas: resistencia creadora, socialismo con soberanía y futuro sin tutelajes.












