El silencio operativo de la Refinería de Petróleo Hermanos Díaz se rompió el viernes último con una noticia que trasciende los fríos números de la producción. La conclusión exitosa de la tercera corrida del crudo nacional no solo confirma la capacidad de resiliencia de la industria santiaguera, sino que reafirma la vigencia de una estrategia concebida hace más de tres décadas: la de aprovechar al máximo cada gota de los recursos propios para aliviar la demanda energética del país.
Así lo valoró la ingeniera Irene Barbado Lucio, directora general de la emblemática planta, al precisar a Granma que el procesamiento de esta etapa arrojó un saldo de aproximadamente 2 000 toneladas de nafta y 10 000 de fuel-oil. “No se trata solo de un volumen, sino de la consolidación de un aprendizaje que viene madurando desde las corridas anteriores, en marzo y mayo, y que hoy nos permite hablar de un salto cualitativo en las soluciones tecnológicas, especialmente en los sistemas de descarga de la materia prima”, subrayó la directiva.
Pero el logro, según explicó Barbado Lucio, va más allá del rendimiento inmediato. “Este camino avanza en función de que el país pueda tener cierta disponibilidad de combustibles a partir de sus propias potencialidades”, afirmó, y añadió con énfasis: “Es, además, un regalo al Comandante en Jefe, quien en 1988 se empeñó personalmente en la modernización y ampliación de nuestra planta, y hoy vemos cómo ese legado se materializa en cada válvula y cada horno encendido”.
El desafío técnico no es menor, pues el crudo nacional presenta una elevada viscosidad, alta acidez y un contenido de azufre que exige extremo rigor en los protocolos. Sobre este aspecto, el ingeniero Cristóbal Acosta Blanco detalló que se perfeccionan continuamente los procedimientos para futuras modificaciones, “así como las acciones necesarias para asegurar la vitalidad de la infraestructura en cada área, desde los hornos hasta las líneas de transferencia, porque cada falla en ese ecosistema pone en riesgo toda la operación”.
En ese perfeccionamiento diario, el movimiento de innovadores y racionalizadores juega un papel estelar. Yadira Parada Villalón, responsable de ciencia, tecnología e innovación en la Refinería, destacó que “prácticamente a diario surgen soluciones creativas que nacen de la experiencia del obrero y del ingeniero, como las que estamos aplicando ahora en la nueva estación de bombeo, un componente clave para garantizar el flujo estable del petróleo”.
La confianza en la obra colectiva la resumió Félix Torres Pérez, un veterano de 45 años en la industria, quien con la voz curtida por el tiempo sentenció: “En esta refinería se puede confiar porque siempre ha respondido afirmativamente y con soluciones prácticas. No hay empeño que nos detenga, porque aquí el petróleo no solo mueve motores, mueve conciencias”.
Con esta tercera corrida, la Hermanos Díaz no solo aporta combustible al sistema nacional, sino que siembra certidumbre en medio de las complejidades del escenario energético cubano, demostrando que el camino de la soberanía tecnológica y el esfuerzo colectivo sigue siendo la ruta más segura.













