El mercado global de materiales de construcción con certificación de bajo carbono alcanzó un crecimiento del 34 % durante el último año, según el informe trimestral de la Cámara Global de la Construcción, presentado el 15 de agosto. Este incremento sitúa el valor del segmento en 420 000 millones de dólares, frente a los 313 000 millones registrados en el mismo período de 2025.
La evolución responde a dos factores principales: la entrada en vigor de regulaciones más estrictas en la Unión Europea y el cambio en los criterios de adjudicación de grandes inversores institucionales, que han comenzado a exigir certificados de huella de carbono para proyectos de infraestructura y edificación.
Entre las innovaciones con mayor penetración en el mercado se encuentra el hormigón con capacidad de absorción de CO₂ durante su proceso de fraguado, desarrollado por empresas como CarbonCure y Solidia Technologies, que ya se comercializa en 18 países. En el caso del acero, la proporción de material reciclado en la producción global ha pasado del 28 % al 37 % en dos años, impulsada por el uso de hidrógeno verde en hornos de arco eléctrico, según datos de la Asociación Mundial del Acero.
Otro segmento en expansión es el de los aislantes térmicos basados en micelio, cultivado a partir de residuos agrícolas. La empresa neerlandesa Mogu y la británica Biohm reportaron un aumento del 210 % en sus pedidos durante el primer semestre de 2026, aunque su cuota de mercado global sigue siendo marginal (0,7 % del total de aislantes), concentrada principalmente en proyectos piloto en Países Bajos, Reino Unido y Dinamarca.
La normativa europea de eficiencia energética en edificios, cuya fase más exigente comenzará en enero de 2027, establece que todos los materiales utilizados en obra nueva deberán contar con un pasaporte digital que acredite su origen, emisiones de CO₂ equivalente y tasa de reciclabilidad. Esta disposición afecta directamente a los proveedores extracomunitarios, que representan el 42 % del acero y el 38 % del cemento importado por la UE, según datos de Eurostat.
En este contexto, fuentes de la Asociación Europea de Fabricantes de Materiales de Construcción señalaron que los principales productores asiáticos (China, India y Vietnam) han iniciado procesos de certificación voluntaria, aunque el ritmo de adaptación es desigual. “Algunas empresas han obtenido ya la certificación ISO 14021 para sus líneas de exportación, pero la mayoría aún no cumple con los requisitos de trazabilidad exigidos por la nueva directiva”, declaró Markus Heller, responsable de relaciones institucionales de la asociación.
Por su parte, el Ministerio de Industria de China publicó el pasado mes de julio una hoja de ruta para la descarbonización del sector de materiales de construcción, con metas de reducción de emisiones del 22 % para 2030, aunque sin plazos vinculantes para la certificación individual de productos exportados.
Los precios de los materiales con certificación ambiental presentan un sobrecoste medio del 12 % respecto a los convencionales, según un estudio de la consultora McKinsey publicado en junio. Este diferencial ha sido asumido por el 68 % de los promotores inmobiliarios europeos encuestados, que lo consideran compensado por la mayor valorización de los activos y el acceso a financiación preferente.
En América Latina, la adopción de estos materiales creció un 19 % interanual, liderada por Chile y México, donde los gobiernos locales han implementado incentivos fiscales para proyectos con certificación LEED o EDGE. Brasil, sin embargo, mantiene una tasa de penetración inferior al 5 %, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo.
El sector prevé que la demanda de materiales bajos en carbono continúe creciendo a tasas de dos dígitos hasta 2028, aunque los analistas advierten que la capacidad de producción actual solo cubre el 60 % de la demanda proyectada para ese año, lo que podría generar cuellos de botella en los mercados europeo y norteamericano.













