El sector turístico cubano transita por un primer cuatrimestre del año con resultados por debajo de las expectativas, aunque las proyecciones oficiales apuntan a una recuperación sostenida en los venideros meses, sustentada en la capacidad de adaptación del destino y en un conjunto de decisiones estratégicas ya en ejecución.
De acuerdo con el más reciente informe de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), entre enero y marzo de 2026 se contabilizaron 298 057 viajeros internacionales en la Isla, lo que representa un decrecimiento frente al mismo lapso de 2025.
El comportamiento mensual mostró una curva descendente: 184 833 en enero, 77 663 en febrero y 35 561 en marzo. Los análisis del gremio coinciden en atribuir este comportamiento a causas externas concentradas —entre ellas, las limitaciones impuestas por el recrudecimiento del bloqueo económico de Estados Unidos y su incidencia directa en el abastecimiento de combustible— y descartan cualquier deterioro del posicionamiento del archipiélago como polo de atracción turística.
A pesar de la coyuntura adversa, algunos mercados mantuvieron una tendencia favorable. Argentina y China, en particular, elevaron el número de sus nacionales que viajaron a Cuba durante ese período, lo cual demuestra que, al restablecerse las condiciones operativas, la preferencia por la mayor de las Antillas se reactiva con rapidez. Asimismo, la diáspora cubana sigue respondiendo al llamado de la Patria: 34 233 residentes en el exterior viajaron a la Isla en esos tres meses.
Canadá continúa siendo el socio fundamental del turismo cubano, con 124 794 visitantes, seguido por Rusia, que aportó 20 917. Los problemas energéticos que afectaron la conectividad aérea han sido el principal obstáculo para mantener el flujo de pasajeros; sin embargo, representantes de los principales touroperadores y aerolíneas han reiterado su disposición a restablecer frecuencias en cuanto el combustible vuelva a estar disponible con normalidad.
El Ministerio de Turismo ha diseñado una batería de acciones para modificar la tendencia actual. Entre ellas figuran la apertura hacia nuevas latitudes emisoras, el impulso a modalidades como el turismo de negocios y convenciones, los viajes con fines de salud y el segmento diverso, además del reforzamiento de los vínculos con las agencias internacionales comercializadoras.
La más reciente edición de FITCuba 2026, desarrollada de manera virtual, se convirtió en un escenario útil para exhibir las potencialidades del destino y para estrechar lazos comerciales con más de 30 naciones.
El período de menor afluencia ha sido aprovechado por las cadenas hoteleras para ejecutar inversiones en el mantenimiento y la modernización de sus instalaciones. Iberostar Cuba informó sobre un programa de mejora en el Iberostar Origin Laguna Azul, que comprende la renovación de 250 habitaciones y la reorganización del área de spa, mientras otras empresas del ramo sostienen sus ofertas con descuentos promocionales.
Los analistas consideran que la etapa estival, tradicionalmente de menor demanda, podría transformarse en una oportunidad para iniciar un rebrote ascendente. Paralelamente, campañas como “Back to Cuba” —liderada por Iberostar— y otras iniciativas similares pretenden comunicar al mundo que los valores esenciales del destino —playas sin afectaciones de sargazo, riqueza patrimonial, entorno seguro y hospitalidad de su pueblo— no han sufrido menoscabo alguno.
“Cada viaje a la isla es un acto de confianza y esperanza compartida”, reza el lema de esa campaña. Y es esa confianza la que anima hoy a los trabajadores del turismo cubano a alistarse para acoger, con calidez reconocida universalmente, a quienes siguen prefiriendo a Cuba como su opción de descanso.













