Las profundas afectaciones provocadas por el complejo escenario energético actual, derivado del recrudecimiento del bloqueo económico impuesto por el Gobierno de Estados Unidos, y las alternativas que se implementan para mantener la vitalidad de la industria alimentaria nacional, centraron el debate recientemente en la Mesa Redonda, con la comparecencia de altos funcionarios del Ministerio de la Industria Alimentaria (Minal).
El titular del ramo, Alberto López Díaz, desglosó con rigor cómo las sanciones norteamericanas y las severas restricciones al acceso de combustibles han distorsionado la logística de distribución, obligado a la cancelación de negocios y encarecido las importaciones al tener que recurrir a mercados más distantes. Este impacto, subrayó, golpea con crudeza renglones sensibles para la población, entre los que destacan la leche y el pan.
Como ejemplo paradigmático de esta situación, el ministro citó las dificultades que han impedido concluir la distribución de la leche en polvo correspondiente a la canasta familiar normada. A pesar de que el producto se encuentra físicamente en el país, la falta de combustible para su transportación ha generado un cuello de botella que demora su llegada a los hogares.
No obstante, López Díaz fue enfático al señalar que el Gobierno cubano ha concedido máxima prioridad a este renglón, desplegando un esfuerzo titánico para garantizar un suministro mensual de mil 500 toneladas de leche en polvo. Este volumen está destinado prioritariamente a la protección de los más vulnerables: más de 331 mil niños, sin desatender la leche fluida, las dietas de 15 mil 026 pequeños con enfermedades crónicas y el sustento de más de 16 mil gestantes.
A pesar de estos desvelos, reconoció el funcionario, persisten las principales inconformidades ciudadanas, asociadas a la dilación en los tiempos de entrega, una consecuencia directa de las tensiones generadas por el déficit energético.
En un análisis de costo y resiliencia, López Díaz cuantificó el extraordinario impacto de la política de asedio en la producción de alimentos y los aseguramientos a las cadenas de suministro. Solo durante el año 2025, las pérdidas para el Minal superan los 450 millones de dólares. Una cifra aún más elocuente si se compara con los 398 millones anuales que, según estimados, bastarían para asegurar los productos esenciales a toda la población cubana.
Lejos de la parálisis, el titular del Minal destacó que el sector no se ha cruzado de brazos. Frente a las limitaciones, se han dado pasos sustanciales: la aprobación de esquemas financieros cerrados para los grupos empresariales, autorizaciones para la adquisición de recursos en divisas, la aplicación de sistemas de estimulación y bonificaciones a los trabajadores, el otorgamiento de licencias, los encadenamientos productivos con nuevos actores económicos y, como eje neurálgico, los trabajos acelerados en el cambio de la matriz energética.
En este último apartado, las cifras hablan de una transformación en curso. Cuba cuenta ya con cerca de 3 800 megawatts (MW) de potencia instalada, con perspectivas de cerrar el año superando los cinco mil MW. Paralelamente, se avanza en la adquisición de más de 60 triciclos eléctricos para apoyar la distribución de la canasta familiar en el último eslabón de la cadena.
El titular valoró que las principales opciones para sortear el cerco pasan por generalizar las buenas prácticas, aprovechar al máximo el capital humano —una de las principales fortalezas del país en medio de tantas complejidades—, y el fortalecimiento de la Empresa Estatal Socialista. En este sentido, citó el decreto ley 114/2025 “De la asociación entre entidades empresariales estatales y no estatales”, norma concebida para encontrar salidas viables a cada situación que se presente.
En el espacio televisivo también intervinieron representantes de los grupos empresariales adscritos al Minal, entre ellos la Agroalimentaria y la Empresa Pesquera, quienes brindaron una visión pormenorizada de las distintas aristas del impacto de las medidas de Washington y detallaron las acciones que impulsan para sortear las imposiciones, en un empeño colectivo por garantizar el sustento del pueblo.













