Ante el complejo escenario energético que atraviesa el país, agravado por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial, financiero y energético impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, la provincia de Santiago de Cuba ha potenciado el uso de triciclos y ciclomotores eléctricos como una alternativa de movilidad sostenible que contribuye a aliviar las tensiones del transporte público y privado.
En declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias, Jaime Codorniu, delegado de Transporte en el territorio, explicó que el empleo de estos medios ligeros se está consolidando en los nueve municipios de la provincia, con una flota que supera los seis mil triciclos y ciclomotores eléctricos.
Estos vehículos, precisó, se han insertado incluso en sectores estratégicos como la salud pública, facilitando el traslado de personal médico y la distribución de insumos en comunidades de difícil acceso.
El directivo destacó que la crisis energética ha impactado de manera directa la transportación de pasajeros, lo cual se traduce en largas esperas en las paradas de ómnibus y restricciones en las rutas habituales. Ante esta realidad, los vehículos eléctricos ligeros se erigen como una solución inmediata que garantiza a la población la continuidad de sus actividades laborales, educativas y sociales, minimizando el impacto de la escasez de carburante en la vida cotidiana.
Los triciclos eléctricos, utilizados tanto para el traslado de personas como para el transporte de cargas ligeras, han ganado una presencia creciente en las calles santiagueras.
Su bajo costo operativo, sumado a la facilidad de mantenimiento y la ausencia de dependencia de combustibles importados, los convierte en una opción especialmente atractiva para trabajadores por cuenta propia y pequeños negocios, que encuentran en ellos un recurso fiable para sostener sus servicios y generar ingresos en medio de las dificultades.
De manera similar, los ciclomotores eléctricos se han popularizado entre estudiantes y profesionales, quienes valoran la autonomía y flexibilidad que les proporcionan frente a las carencias del transporte estatal. Estos medios, además de ser silenciosos y prácticos, permiten recorrer distancias considerables sin necesidad de combustibles fósiles, lo que los posiciona como una herramienta clave para preservar la movilidad urbana en tiempos de restricción.
El impacto social de estas alternativas se refleja en múltiples dimensiones. Por un lado, contribuyen a la reducción de los gastos familiares al disminuir la dependencia de la gasolina y el diésel, cuyo acceso se ha visto afectado por el bloqueo.
Por otro lado, favorecen la protección del medio ambiente al reducir las emisiones contaminantes, en sintonía con los objetivos de sostenibilidad que persigue la ciudad, señaló Codorniu. En este sentido, la movilidad eléctrica no solo mitiga las carencias actuales, sino que también promueve un modelo de desarrollo más respetuoso con el entorno.
Codorniu subrayó, además, que diversas entidades y organismos, entre ellos el Laboratorio Farmacéutico Oriente, han incorporado esta modalidad de transporte eléctrico a sus operaciones, lo cual respalda la movilidad en distintos puntos de la ciudad y demuestra la viabilidad de su uso en sectores productivos y de servicios.
El delegado manifestó que el impulso a la movilidad eléctrica forma parte de una estrategia más amplia de aprovechamiento de fuentes renovables de energía, con el propósito de garantizar estabilidad y seguridad en el transporte, reduciendo la vulnerabilidad del sistema ante las agresiones externas. Esta visión de futuro, dijo, se alinea con los lineamientos del desarrollo sostenible y la soberanía tecnológica.
La experiencia de Santiago de Cuba constituye un ejemplo elocuente de cómo, frente a las limitaciones impuestas por el bloqueo, la creatividad popular y la voluntad institucional encuentran caminos para sostener la vida cotidiana.
Los triciclos y ciclomotores eléctricos, más que una solución coyuntural, se perfilan como protagonistas de una movilidad diferente, resiliente y comprometida con el futuro, que transforma la adversidad en oportunidad y reafirma la capacidad de innovación del pueblo cubano.













