Proyecto internacional fortalece seguridad alimentaria con prácticas agroecológicas en Artemisa

El proyecto “Fortalecimiento de las capacidades productivas para estimular la seguridad alimentaria en la subcuenca del río San Juan”, ejecutado entre marzo de 2024 y diciembre de 2025 en la Sierra del Rosario, Artemisa, consolidó prácticas agroecológicas y de manejo sostenible en comunidades rurales de Candelaria, informó el periódico El Artemiseño.

La iniciativa, desarrollada en un área de alto valor ecológico, permitió sentar bases científicas y técnicas para la gestión sostenible del territorio, con énfasis en la participación comunitaria y la conservación de la agrobiodiversidad.

Damaysa Arzola Delgado, especialista principal del Centro de Estudios y Servicios Ambientales de Artemisa (Cesaart), declaró al medio que la iniciativa estableció una línea base científica y técnica para la gestión sostenible del área protegida, fortaleciendo la resiliencia comunitaria y la conservación de la agrobiodiversidad.

Como parte de los estudios preliminares, el diagnóstico agroecológico integral identificó ocho unidades ambientales y factores limitantes como contaminación hídrica, especies invasoras, deforestación y tenencia informal de tierras, mientras se evaluó la integridad agroecológica en 22 fincas productivas.

A partir de ese diagnóstico, se validaron metodologías de manejo agroforestal en fincas demostrativas y se implementaron polígonos con prácticas agroforestales y agrosilvopastoriles adaptadas a las condiciones locales, lo que permitió mejorar la producción sin afectar el ecosistema. Estas experiencias prácticas constituyen hoy referentes para otras zonas de la provincia y el país.

Los beneficiarios del proyecto reconocen el impacto positivo en sus modos de vida y producción. Productores como Yolanda Pérez Enrique, de la finca Daniela, destacaron que el proyecto favoreció el intercambio de semillas y recetas tradicionales, además de fortalecer la comercialización mediante ferias campesinas y encadenamientos productivos.

Por su parte, Yeniel Pérez Pérez, joven agricultor de la zona, explicó que logró levantar plantaciones en 2.5 hectáreas con cultivos intercalados y abonos orgánicos, apoyado por la polinización de abejas meliponas, lo que incrementó la productividad y la sostenibilidad de su finca.

La preparación de los actores locales constituyó un pilar fundamental de la iniciativa. El proyecto incluyó talleres de capacitación sobre manejo de suelos, plagas, abonos orgánicos y agroturismo, además de círculos de interés con niños de Las Terrazas, quienes participaron en la siembra y cuidado de plantas para la elaboración de platos tradicionales. Estas acciones formativas aseguran la continuidad de las prácticas agroecológicas en las nuevas generaciones.

El carácter replicable del proyecto trascendió las fronteras nacionales. Representantes de la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán, en México, visitaron la zona para intercambiar experiencias de manejo sostenible, lo que refuerza el carácter replicable de las metodologías aplicadas en la Sierra del Rosario. El intercambio permitió constatar la validez de las soluciones implementadas y su potencial adaptación en otros contextos.

Según especialistas, los resultados contribuyen a las políticas nacionales de soberanía alimentaria y enfrentamiento al cambio climático, consolidando la Sierra del Rosario como laboratorio ecológico y espacio de referencia para el desarrollo en armonía con la naturaleza. La integración de saberes científicos y tradicionales, junto con el empoderamiento de las comunidades, posiciona a esta experiencia como modelo de gestión participativa en áreas protegidas de Cuba.

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