Treinta y nueve actores económicos del sector no estatal en Villa Clara han concretado la compra de divisas a través del Banco de Crédito y Comercio (Bandec), como parte de las transformaciones implementadas en el mercado cambiario cubano.
La medida, que forma parte de las adecuaciones del sistema financiero cubano a las nuevas dinámicas económicas, busca facilitar el acceso a moneda extranjera de manera legal y transparente para las micro, pequeñas y medianas empresas, así como para demás formas productivas no estatales.
Yanet Méndez Castillo, jefa del Departamento de Marketing y Comunicación de la Dirección Provincial de la entidad en el territorio, declaró a la ACN que desde el pasado mes de enero reciben y procesan solicitudes de adquisición de moneda extranjera mediante las plataformas digitales habilitadas al efecto.
Según explicó, la implementación gradual de este servicio ha requerido un proceso de capacitación tanto para el personal bancario como para los actores económicos interesados, con el objetivo de garantizar la correcta aplicación de las disposiciones vigentes.
Precisó que las operaciones se realizan conforme al nuevo diseño del mercado cambiario, bajo las condiciones y procedimientos establecidos por el Banco Central de Cuba (BCC).
Este rediseño, que forma parte de las estrategias del país para fortalecer su economía en el contexto actual, establece mecanismos más ágiles y seguros para la compra y venta de divisas, priorizando la bancarización de las operaciones como vía para garantizar la trazabilidad y el control.
Las solicitudes pueden tramitarse a través de la plataforma Kiosco de Bandec (kiosco.bandec.cu) y directamente mediante el sitio web dispuesto para las reservas (reserva.bandec.cu), explicó Lisbet Torres Martínez, directora de la sucursal 4351 en Santa Clara.
Ambas plataformas, diseñadas con estándares de seguridad informática, permiten a los solicitantes realizar el proceso desde cualquier dispositivo con conexión a internet, sin necesidad de acudir físicamente a las sucursales bancarias, lo que reduce tiempos y optimiza la gestión administrativa.
Informó que, previo a la ejecución de cada operación, la entidad realiza las verificaciones correspondientes de la identidad del cliente y de las cuentas involucradas, conforme a los requisitos de diligencia, control y trazabilidad establecidos en la normativa vigente. Este proceso de debida diligencia incluye la comprobación de que las cuentas fiscales y en divisas de los solicitantes se encuentren activas y al día con sus obligaciones, garantizando así la transparencia de cada transacción.
Las ventas de divisas, aseguró, se efectúan cada 30 días, por un monto máximo calculado a partir del promedio de ingresos de la cuenta fiscal de los últimos tres meses, multiplicado por el 50 por ciento y dividido entre la tasa de cambio del segmento tres vigente.
Este mecanismo, detalló la directiva, busca ajustar el acceso a la moneda extranjera a la capacidad real de generación de ingresos de cada entidad, evitando desequilibrios y fomentando una gestión responsable de los recursos financieros.
Este procedimiento, señaló, está respaldado por la resolución 128 de 2025 del BCC y la circular número tres del mismo año. Ambas disposiciones legales, publicadas en la Gaceta Oficial de la República, establecen el marco normativo que regula las operaciones de compraventa de divisas con actores económicos no estatales, definiendo los límites, frecuencias y responsabilidades de las partes involucradas.
Todas las operaciones de venta de divisas se ejecutan de forma bancarizada; de modo que la moneda nacional se paga desde la cuenta fiscal y los montos adquiridos son acreditados en la cuenta en divisas del actor económico no estatal, lo que le permite comprar, por ejemplo, en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, apuntó. Esta modalidad, además de garantizar la legalidad de las operaciones, facilita el acceso a proveedores internacionales y a zonas del país donde las transacciones en moneda extranjera son habituales, como el Mariel, potenciando así las capacidades de importación de estos actores.
Para Ernesto Vega Fuentes, asociado de una mipyme dedicada a la producción de envases en Santa Clara, este servicio representa un alivio en medio de las restricciones impuestas por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense a Cuba.
“Poder acceder a divisas de forma legal, esta alternativa nos permite adquirir insumos importados que antes eran casi imposibles de obtener con transparencia; esta es una herramienta que garantiza la continuidad de nuestros proyectos y demuestra que, a pesar de las presiones externas, el país busca alternativas para sostener su economía”, comentó.
El testimonio de Vega Fuentes refleja el sentir de muchos emprendedores cubanos que, ante las dificultades impuestas por el cerco económico, encuentran en estas disposiciones una vía para mantener sus operaciones y contribuir al desarrollo local.
Fundado en 1997 en Villa Clara, el Banco de Crédito y Comercio cuenta actualmente con 17 sucursales distribuidas en los 13 municipios de la provincia, así como unos 800 trabajadores comprometidos con el desarrollo del territorio.
Esta red de oficinas y capital humano permite a la entidad mantener una estrecha relación con los actores económicos locales, ofreciendo asesoramiento y seguimiento personalizado a sus necesidades financieras.
Su objeto social incluye la captación de recursos financieros y la concesión de créditos a personas jurídicas y naturales, con especial énfasis en el acompañamiento a los actores económicos emergentes.
En los últimos años, Bandec ha diversificado su cartera de productos y servicios para adaptarse a las nuevas realidades del tejido empresarial cubano, consolidándose como un aliado estratégico para el desarrollo económico de la región central del país.













