La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, la más potente de Cuba, enfrenta desde el pasado viernes una salida no programada del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) debido a una avería en el economizador de su caldera.
El incidente, ocurrido a las 9:40 p.m., obligó a detener la generación que entonces aportaba 204 megavatios (MW) a la red nacional, en medio de los esfuerzos del país por estabilizar su servicio eléctrico en horarios de alta demanda.
Román Pérez Castañeda, director general de la planta ubicada en Matanzas, explicó que el problema principal fue un sobreconsumo de agua en esa área, lo que hizo inevitable la paralización. Sin embargo, el directivo aclaró que, aunque mayo ha sido un mes complejo con varias interrupciones similares, estas han ocurrido en diferentes puntos del sistema de la central. “Eso descarta errores en las reparaciones anteriores”, insistió.
Con 38 años de explotación continua, la Guiteras es un gigante de hierro que clama por un mantenimiento capital a gran escala, una inversión que no ha podido concretarse debido a las objetivas y crecientes dificultades económicas que enfrenta Cuba, recrudecidas por el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos.
En este contexto, los ingenieros y técnicos de la planta han optado por una estrategia más cautelosa: una vez que las calderas se enfríen —proceso que tomará unas 36 horas— se accederá a la zona dañada no solo para reparar el salidero, sino para reforzar los diagnósticos e identificar otras zonas vulnerables que pudieran generar futuras paradas.
“Esta vez dedicaremos más tiempo a las pruebas. Queremos distanciar los periodos entre fallas”, adelantó Pérez Castañeda.
La CTE Antonio Guiteras es, además, un símbolo del hostigamiento comercial externo. Hace más de una década, la firma francesa que originalmente diseñó, construyó y montó la planta fue adquirida por una transnacional estadounidense. Desde entonces, cada gestión para adquirir partes, piezas o tecnologías se convierte en un laberinto burocrático y financiero, un ejemplo palpable de cómo el cerco de Washington golpea directamente los bolsillos de los ciudadanos y la estabilidad industrial de Cuba.
Mientras transcurren las horas de enfriamiento necesario, el ambiente en la planta es de responsabilidad contenida. Allí se mantiene al tanto del proceso Mario Sabines Lorenzo, primer secretario del Partido Comunista en Matanzas, quien acompaña al colectivo de trabajadores. Esa fuerza laboral, reconocida por su probado sentido de pertenencia y vocación de servicio, se prepara para una intervención que, aunque no deseada, servirá para blindar mejor a la central contra las inclemencias del tiempo y la escasez.
La salida de la Guiteras, una de las más eficientes del país cuando opera, supone un golpe en la generación base de Cuba, que ahora busca suplir esos 204 MW perdidos con otras fuentes. Mientras, en la sala de calderas, el termómetro baja lentamente, y con él, la esperanza de que esta parada sea la última por un buen tiempo.













