Los mercados energéticos internacionales registraron el lunes una violenta sacudida alcista luego de que la cotización del crudo superara la barrera psicológica de los 100 dólares por barril, en un contexto de creciente inestabilidad geopolítica en la región del Golfo Pérsico derivada del colapso de las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, infomó Reuters.
El repunte abrupto de los referenciales petroleros se produce como reacción inmediata a la decisión de la Casa Blanca de militarizar el estratégico estrecho de Ormuz, una vía marítima por donde transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de hidrocarburos. Los precios del petróleo superaron los 100 dólares por barril el lunes, mientras la Armada de Estados Unidos se preparaba para bloquear el estrecho de Ormuz tras el fracaso de las negociaciones entre Washington e Irán para alcanzar un acuerdo que pusiera fin a la guerra.
La espiral inflacionaria en el sector energético quedó reflejada en el comportamiento de los principales contratos de futuros durante la sesión vespertina del mercado asiático y las primeras horas del europeo. Los futuros del crudo Brent subían 7.11 dólares, o un 7.47%, a 102.31 dólares el barril a las 2204 GMT, tras cerrar el viernes con una caída del 0.75%. Este indicador, que sirve como referencia para el mercado europeo y una porción significativa del mercado global, recuperó así el terreno perdido en la jornada previa y lo superó con creces ante la previsión de un cuello de botella en la oferta.
De manera análoga, el barril de referencia para el hemisferio occidental también experimentó una fuerte presión compradora. El West Texas Intermediate estadounidense se situaba en 104,43 dólares por barril, con un alza de 7.86 dólares, o un 8.14%, tras una caída del 1.33 % en la sesión anterior. La disparidad en el diferencial de precios respecto al Brent evidencia el temor de los operadores a una disrupción logística de gran escala que afecte principalmente las rutas de exportación hacia Asia y Europa.
La escalada de la tensión militar en la zona tuvo su detonante en la retórica adoptada por el ejecutivo estadounidense tras la ruptura de la vía diplomática. Donald Trump dijo el domingo que la Armada de Estados Unidos comenzaría de inmediato a bloquear el estrecho de Ormuz, lo que agravó la situación tras las negociaciones con Irán que no lograron un acuerdo para terminar con la guerra, poniendo en peligro un frágil alto el fuego de dos semanas.
La declaración presidencial, difundida a través de sus canales oficiales, fue interpretada por los analistas bursátiles como el pistoletazo de salida para una intervención directa en las líneas de suministro energético de la República Islámica.
Horas después del anuncio presidencial, el estamento militar confirmó los detalles operativos de la misión de interdicción marítima. El Mando Central anunció luego que comenzará a aplicar un bloqueo a todo el tráfico marítimo que entre y salga de los puertos iraníes a las 1400 GMT del lunes. La medida, de cumplirse en los términos estipulados, supone un desafío directo a la libertad de navegación en aguas internacionales y amenaza con desencadenar una crisis energética de proporciones similares a las registradas en décadas anteriores, afectando particularmente a las economías dependientes de la importación de crudo y derivados.
Analistas consultados por agencias internacionales advierten que la volatilidad actual podría sostenerse en el tiempo si la tensión militar persiste, impactando directamente en los precios de los alimentos, el transporte y la generación eléctrica a nivel mundial, con consecuencias especialmente gravosas para los países en vías de desarrollo.













