Cuba denunció en la segunda jornada del 181 período de sesiones del Consejo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, al que calificó de acto genocida y de violación sistemática del derecho internacional.
Durante el debate, celebrado en la sede central de la FAO en Roma hasta el próximo 12 de junio, el embajador cubano Jorge Luis Cepero Cepero, representante permanente de la isla ante ese organismo, advirtió que las medidas coercitivas unilaterales estadounidenses afectan de manera directa el desarrollo sostenible de la nación caribeña y lesionan el derecho humano fundamental a la alimentación de todo su pueblo.
El diplomático precisó que, solo en el último año, el cerco económico provocó pérdidas cuantificables por más de siete mil millones de dólares, recursos que —subrayó— habrían permitido ampliar los programas de alimentos subsidiados para los sectores más vulnerables de la población cubana.
En su intervención, Cepero denunció también las nuevas agresiones de la administración estadounidense, orientadas a obstaculizar el acceso de Cuba a combustibles, así como a estrangular los financiamientos y las cadenas de suministro esenciales para la seguridad alimentaria nacional. Estas acciones, añadió, dificultan además la labor de las agencias del sistema de Naciones Unidas presentes en el país.
El representante cubano reafirmó la inquebrantable voluntad de su gobierno con el multilateralismo y el derecho a la alimentación, y lamentó que, a pesar de los reiterados llamados de la comunidad internacional, el hambre y la pobreza extrema continúen golpeando a millones de personas en el planeta, como expresión palpable de un orden económico mundial injusto, excluyente y depredador.
Cepero reconoció el valor de la histórica cooperación entre la FAO y Cuba, al tiempo que ratificó la disposición de La Habana a seguir fortaleciendo esos vínculos en beneficio de la soberanía alimentaria y el bienestar colectivo.
Finalmente, el embajador hizo un urgente llamado a la comunidad internacional para que adopte acciones concretas e inmediatas que promuevan la justicia social, la soberanía de los pueblos y sistemas agroalimentarios más inclusivos, sostenibles y resilientes, como únicas vías para erradicar el hambre en el mundo.













