Suben precios mundiales de alimentos en julio por olas de calor y encarecimiento de la energía

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) informó hoy que los precios mundiales de los productos básicos alimentarios experimentaron un incremento durante el mes de julio, según el más reciente informe divulgado este viernes por su oficina de prensa.

El alza en las cotizaciones respondió, en gran medida, a las recientes olas de calor que han afectado diversas regiones productoras, así como a la dinámica ascendente de los precios de la energía, factores que elevaron los costos de los cereales, los aceites vegetales y el azúcar en los mercados internacionales.

El índice de precios de los alimentos de la FAO, que mide mensualmente la variación de los costos internacionales de una canasta representativa de productos alimenticios comercializados a nivel global, se situó en julio en un promedio de 131.1 puntos. Esta cifra representa un incremento del 0.6 por ciento en comparación con junio y un avance interanual de 1.0 puntos porcentuales, lo que evidencia la persistente presión inflacionaria sobre los alimentos en el escenario mundial.

El informe precisa que las cotizaciones de los cereales aumentaron un 3,4 por ciento desde junio, con un comportamiento particularmente notable en el caso del trigo, cuyo precio se elevó un 5.8 por ciento. Este repunte obedece a la inquietud generada por las perturbaciones en los flujos de exportación desde la región del Mar Negro, sumado al impacto negativo de las olas de calor sobre el rendimiento de los cultivos en los principales países productores.

Asimismo, los precios mundiales del maíz crecieron un 3.6 por ciento, impulsados por las preocupaciones en torno al clima cálido y seco en algunas zonas de Estados Unidos, así como por los efectos indirectos del fortalecimiento de los mercados energéticos en medio de un entorno de tensiones geopolíticas intensificadas.

En cuanto a los aceites vegetales, su índice de cotizaciones experimentó un alza del 2.0 por ciento respecto a junio, alcanzando su nivel más alto desde el mismo mes de 2022. Este comportamiento estuvo liderado por el aceite de palma, cuya demanda se ha visto favorecida por el creciente consumo de biodiésel ante los mayores precios del petróleo crudo. Sin embargo, el informe también refleja una tendencia a la baja en el índice de precios de la carne, que se debilitó un 2.8 por ciento desde su máximo histórico registrado en junio, marcando así su primer descenso mensual en lo que va de año.

El análisis detalla que las cotizaciones de la carne de cerdo cayeron debido a la abundancia de suministros en la Unión Europea y a una demanda mundial moderada. De igual forma, los precios de la carne de bovino disminuyeron ante una demanda de importaciones más débil procedente de Asia. En contraste, la carne de ovino alcanzó un nuevo nivel récord, sostenida por la persistente escasez de suministros exportables desde Oceanía.

Por último, el índice de precios del azúcar subió un 5.6 por ciento en julio, principalmente por las preocupaciones sobre el impacto del tiempo cálido y seco en los rendimientos de los cultivos en la Unión Europea, así como por las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño que afectan las perspectivas de producción en los países asiáticos.

Las expectativas de una mayor demanda de etanol en Brasil, tras un aumento temporal en la mezcla obligatoria del biocombustible en la gasolina, también respaldaron las cotizaciones, aunque este efecto fue parcialmente contrarrestado por una mejoría en las condiciones de cosecha en las principales regiones productoras del centro y sur de ese país, precisa la fuente.

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