De lo virtual a lo real: estafas digitales

Todo comenzó con una llamada. Su primo necesitaba dinero para comprar alimentos que le iban a vender aceptando transferencia sin límites. Ella se lo envió confiada. Mientras tanto, seguía chateando, vía WhatsApp con la esposa de este, que le pidió que si le quedaba algo en la tarjeta también lo pasara. Lo hizo, no le pareció extraño, pues con anterioridad habían hablado del tema, siempre de manera digital. Además, todos los días no se presentaba una oportunidad como esa.

Así que envió sus últimos 3 000 pesos. Confirmó la operación al número dado por la esposa de su primo y ¡listo!, a esperar los paquetes de perrito y el aceite. Sin embargo, lo que no sabía Yanay Martínez Rizo era que su dinero había ido a parar a manos ajenas e inescrupulosas.

“Cuento mi historia para que no le suceda a nadie más”, dice esta joven ingeniera civil. Mientras narra los hechos, explica que, además, en la conversación que ella creía basada en la más absoluta confidencialidad, por tratarse de un familiar, le propusieron sugerir a alguien cercano para comprar dólares.

Similar le sucedió a Pedro Acevedo Cárdenas. Un amigo, que sabía pasaba por un problema familiar delicado, le solicitó vía Messenger que le transfiriera dinero, para devolvérselo luego. Tampoco le pareció sospechoso. Aún así, lo llamó varias veces, pero en todas las ocasiones la línea daba como ocupada. Entonces, optó por la vía más fácil, abrió el Transfermóvil y sus 10 000 pesos también se esfumaron. Hizo la denuncia, pero todavía no ha recibido respuesta alguna. De esto hace más de dos años.

Oscuridad en las redes

De lo virtual a lo real: estafas digitales
Capturas de pantalla de WhatsApp de la conversación de una de las víctimas entrevistadas para el reportaje. Foto: Girón.

Las estafas digitales no son un tema nuevo. Mas, en los últimos años, a raíz del proceso de bancarización desarrollado en el país, han cobrado auge. En particular, en Matanzas, este fenómeno se ha incrementado; si bien todavía no es posible tener una dimensión exacta de dicha tipicidad delictiva, porque, según advierten fuentes del Ministerio del Interior (Minint) entrevistadas por Girón, no todas las víctimas denuncian.

Hoy, entre los municipios más afectados, se encuentran Matanzas, Cárdenas, Jovellanos y Colón. Como los modus operandi más comunes en la provincia, el Minint ha identificado los siguientes: “A través de WhatsApp, una persona clona una cuenta, no siempre utilizan técnicas rebuscadas, sino que, simplemente, crea un perfil con fotos y datos de algún conocido de aquel que será objeto de la estafa, con un número generalmente comprado en Internet. A partir de ahí, le escribe a esa persona pidiendo una transacción.

“La mayoría de las veces no se confirma esta información con una llamada o de manera personal, y con el afán de ayudar a familiares o amigos, y movidos por la ingenuidad y el desconocimiento del funcionamiento de las redes digitales, hacen lo que les piden”, explican especialistas de este órgano de enfrentamiento.

“Otra vía es a través del hackeo de las cuentas, en Facebook y hasta en WhatsApp; te contactan por ahí como si fuera la persona. En otro orden, se han dado casos de supuestos emprendimientos y mipymes que comercializan determinados productos a precios muy económicos, y aceptan transferencias sin límites y en grandes cantidades. Muchas personas dan credenciales que luego se utilizan para eso”.

Aunque en la provincia no ha sido de las conductas más comunes identificadas, también durante la investigación para este reportaje conocimos de personas que reciben con frecuencia paquetes desde el exterior, a las cuales han intentado estafar individuos que alegan pertenecer a una agencia de paquetería o envíos. Estos se presentan mediante una llamada telefónica y aseguran a “sus clientes” que recibirán un bulto, comunicándoles que, si bien todo está pagado, deben rectificar el pago con Transfermóvil.

De esta manera, piden que se autentiquen y en la sección de transferencia pongan un número de cuenta indicado y, en el monto para realizar la transferencia, añadan un supuesto código con varios ceros delante y un monto detrás. Como la aplicación no reconoce los ceros a la izquierda, se realiza la transacción a partir del primer número después de los ceros.

“Todos los órganos especializados del Minint están enfrascados en el enfrentamiento a estos delitos. A través de sus sistemas, trabajan en función de estos crímenes; una vez que se hace la denuncia, se accionan otros factores relacionados con la investigación, los cuales permiten analizar las trazas, quién recibe el dinero, en qué tarjeta.

En muchos de los casos se ha podido determinar el responsable o los responsables de estos hechos. A veces, no se conoce quién lo hizo ni el paradero del dinero, pero sí se encuentran personas que se hallan en el centro de la cadena delictiva como intermediarios, otros que prestan su teléfono para estos fines, y cuentas falsas que aportan al proceso investigativo.

Entre los delitos tipificados en el Código Penal Cubano que pueden configurarse en el escenario de las redes sociales, con impacto en las actuales circunstancias que discurren en el país, se encuentra el de estafa. “Es un delito esencialmente intelectual y ello se debe a su naturaleza variable, pues son infinitos los medios por los cuales puede producirse. Está caracterizado por la astucia y sustituye las formas violentas o agresivas por otros métodos. Mediante su realización se pueden obtener bienes muebles o inmuebles, así como todo tipo de ventajas, provechos, beneficios y lucro”, refleja el sitio web de la Fiscalía General de la República.

De ahí que, según crece el nivel de conectividad, el acceso a tarjetas magnéticas y a la tecnología; también aumenta el nivel de creatividad para ejecutar estos delitos; por lo que, en breve, pueden surgir otras maneras de estafar. Sin embargo, casi todas tienen en común el exceso de confianza. ¿Dejaría su billetera al alcance de cualquiera? ¿Le daría sus datos personales a un extraño?

Cuida tu dinero

De lo virtual a lo real: estafas digitales

En las entidades bancarias del territorio, sus especialistas tampoco están ajenos a esta tendencia que parece expandirse y que no es exclusiva de nuestro país. Su impacto puede medirse a través de las denuncias que llegan desde la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) para bloquear cuentas que han sido afectadas.

Ailín Lozano Lozano, comunicadora institucional del Banco de Crédito y Comercio (Bandec), explica que desde finales de marzo del 2022 Bandec lanzó la campaña Cuida Tu Dinero, con el objetivo de elevar la educación financiera de la población en todo lo referente al uso seguro de las bondades de la Banca Electrónica.

“Desarrollar y hacer más factible el comercio electrónico desde la distancia, sin que medie efectivo, es parte de la política desarrollada por el sistema bancario. No obstante, la sociedad cubana no está ajena a robos cibernéticos; por ello la importancia de alertar a los clientes sobre cuáles son los datos o procederes que no deben realizar, para evitar así ser víctimas de fraudes”, añade Lozano Lozano.

Además del exceso de confianza, el desconocimiento es otra de las causas que provocan las estafas digitales. “Por eso, siempre recomendamos no compartir los pines y claves de acceso a sus cuentas; no enviar fotos del carné de identidad, ni otros datos del mismo, ni de sus tarjetas de banco, no acceder a enlaces de pago desconocidos, ni confiar en capturas de pantalla de operaciones o confirmación de estas, que pueden ser falsas. Tampoco ejecutar códigos que comiencen con 444*68, el cual elimina su registro de Transfermóvil, porque pueden intentar estafarlo”, agrega.

Asimismo, recuerda la especialista que las tarjetas magnéticas y la Multibanca son de uso personal e intransferible. Entre las buenas prácticas señaladas por esta entidad bancaria en sus redes sociales para evitar ser víctima de estafas se encuentra aprender de memoria las claves y no guardarlas junto a las tarjetas. Señalan, además, que no se debe compartir el estado de cuentas o últimas operaciones efectuadas, pues en dicha información se detallan los débitos y extracciones, así como la confirmación de registro de su tarjeta.

Aun cuando esta información se encuentra pública en las redes sociales y desde hace algunos años Bandec en el territorio desarrolla un trabajo meritorio en la divulgación de contenidos de este tipo, todavía existen personas que caen en la trampa. Por tal razón, la especialista recomienda: “Cuando nos damos cuenta de que hemos sido estafados, lo primero es cancelar todas las tarjetas a través de una llamada telefónica a los números que se encuentran al dorso de la tarjeta magnética, o visitar la sucursal bancaria más cercana para realizar la solicitud de cancelación y, posteriormente, acudir a la PNR a presentar la denuncia de lo sucedido”.

Ser parte de una estafa cibernética es una situación que genera un mal momento y daños económicos. Si bien la educación ciudadana en ciberseguridad es un asunto priorizado en nuestro país, como es evidente, todavía no existe la necesaria cultura en torno a estos temas.

Así que, hoy, proteger su dinero comienza por una acción tan sencilla como mantenerse informado y siempre desconfiar, para que lo que sudamos trabajando en la realidad no se nos escape con una simple operación virtual.

(Tomado de Girón)

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