De lo virtual a lo real: estafas digitales

Todo comenzó con una llamada. Su primo necesitaba dinero para comprar alimentos que le iban a vender aceptando transferencia sin límites. Ella se lo envió confiada. Mientras tanto, seguía chateando, vía WhatsApp con la esposa de este, que le pidió que si le quedaba algo en la tarjeta también lo pasara.