BICSA, nuevo blanco del cerco financiero estadounidense

El Gobierno de Estados Unidos anunció este jueves nuevas medidas coercitivas contra el sistema financiero cubano, dirigidas en esta ocasión contra el Banco Internacional de Comercio S.A. (BICSA), en un nuevo capítulo de la política de asfixia económica que Washington mantiene contra la isla desde hace más de seis décadas.

El secretario de Estado, Marco Rubio, fue el encargado de divulgar la decisión mediante una declaración de marcado corte injerencista, en la que reafirmó la línea de hostilidad de la actual administración estadounidense hacia Cuba y sostuvo, sin pruebas, que bajo el mandato de Donald Trump no se permitiría la presencia de influencias contrarias a los intereses de Washington en el hemisferio occidental.

Rubio recurrió una vez más al manido argumento de que la nación caribeña representa un peligro para la seguridad nacional estadounidense, al presentarla como plataforma de actores maliciosos y grupos terroristas, señalamientos carentes de fundamento que forman parte de la campaña de descrédito contra la Revolución cubana.

El funcionario justificó la penalidad contra BICSA alegando que esa entidad cubana ha prestado servicios al banco iraní Karafarin Bank desde al menos 2022, institución que el Departamento del Tesoro sancionó en 2020 al amparo de la Orden Ejecutiva 13902, relacionada con los supuestos actores financieros iraníes.

La medida incrementa los riesgos para bancos extranjeros y compañías que sostengan determinadas transacciones con la entidad cubana, lo que constituye una muestra palpable del carácter extraterritorial del bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos impone a Cuba, con efectos lesivos sobre la población y el desarrollo del país.

La nueva arremetida se adoptó invocando la Orden Ejecutiva 14404, firmada por Trump el pasado mes de mayo, que amplía las facultades para sancionar a personas y entidades vinculadas al Gobierno cubano, en un contexto de endurecimiento sostenido de la política hostil de la Casa Blanca.

En apenas cuatro meses, la administración republicana ha dirigido sus ataques contra los principales bancos de la isla, como parte de una escalada sin precedentes del cerco unilateral, que busca estrangular las fuentes de financiamiento externo y limitar la capacidad de Cuba para sostener sus programas sociales y económicos.

Desde su regreso a la mansión ejecutiva en enero de 2025, Trump ha reivindicado el expansionismo y el intento de dominación de Estados Unidos en el hemisferio occidental bajo la llamada Doctrina Donroe, continuación de la añeja Doctrina Monroe, que ha servido de sustento ideológico a la política agresiva contra la región.

El 22 de septiembre, durante su discurso en la sede de la ONU, el gobernante estadounidense repitió la retórica de que Cuba es un estado fallido, pretexto al que recurren sus planes de agresión contra la nación insular. Ante esas calumnias, la delegación cubana abandonó el salón plenario de la Asamblea General.

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