Se consolida La Conchita como polo exportador-importador de Pinar del Río

La Empresa de Conservas de Vegetales La Conchita, una de las industrias con mayor tradición y prestigio en la historia agroindustrial de Cuba, se consolida hoy como el principal polo exportador-importador de la provincia de Pinar del Río, un estatus que no solo dinamiza las operaciones de comercio exterior del territorio vueltabajero, sino que abre nuevas perspectivas para el desarrollo económico local y la articulación con el resto del país.

Así lo afirmó Yanitza Pereda Aguado, directora de exportación e importación de la entidad, quien subrayó que esta condición repercute de manera directa en el crecimiento de Vueltabajo y en el fortalecimiento de los vínculos con las producciones del territorio, al tiempo que convierte a La Conchita en un nodo estratégico para la inserción de la provincia en los mercados internacionales.

En declaraciones a la prensa, Pereda Aguado anunció que la empresa retornará al mercado internacional con uno de sus productos más emblemáticos y de fuerte arraigo identitario: la Guayabita del Pinar, una bebida espirituosa que lleva el sello distintivo de la región. Asimismo, la cartera exportable incluirá rones, miel y carbón vegetal, rubros que diversifican la oferta y amplían el espectro de clientes potenciales en el exterior.

La directiva detalló que en la actualidad las producciones estelares de La Conchita —entre las que figuran pastas de guayaba, pastas de mango y dulces en almíbar— ya tienen presencia consolidada en mercados de Europa y Asia, y la aspiración inmediata es incursionar en América Latina, una región con alto potencial de consumo y afinidad cultural por los sabores caribeños.

En cuanto a los volúmenes de comercio, Pereda Aguado precisó que en lo que va de año la empresa ha exportado seis toneladas de sus productos, y otras catorce toneladas se encuentran listas para su despacho, en espera de las condiciones logísticas y financieras. Además, la entidad cuenta con un contrato activo para la exportación de frutas frescas hacia el mercado europeo, lo que evidencia la confianza de los compradores foráneos en la calidad del agro pinareño.

No obstante, el camino no está exento de obstáculos. Luis Tomás Bravo Rodríguez, especialista en compra-venta internacional de la empresa, reconoció las dificultades que impone la persecución financiera y el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba. “Es difícil la búsqueda de mercados en ese contexto”, aseveró, “pero acudimos a opciones con nuestros clientes, exploramos vías alternativas y mantenemos una comunicación fluida que nos permite sortear las trabas”.

Bravo Rodríguez explicó que la estrategia comercial de La Conchita se basa en una constante vigilancia de los precios referativos del mercado, el comportamiento de la demanda y las tendencias del comercio internacional. “Tratamos de oxigenar la empresa con las mejores ofertas para la industria, teniendo en cuenta cómo se mueven los productos, y así poder llegarles a los insumos que necesitamos para esas exportaciones”, afirmó. De estas operaciones —agregó— depende no solo la sostenibilidad del negocio, sino también la calidad del producto final, la generación de ganancias y, en última instancia, el impacto positivo en el salario de los trabajadores, factor que la dirección de la empresa considera prioritario.

La Conchita, cabe recordar, fue una de las industrias decisivas para que Pinar del Río obtuviera la sede del acto nacional por el aniversario de la Gesta del Moncada, un reconocimiento a su trayectoria y a su papel en la economía provincial. Pero su protagonismo no se limita a la esfera internacional: sus producciones tienen también una amplia presencia en el mercado nacional, a través de una red de catorce puntos de venta que aseguran el abasto a la población, así como el suministro a organismos priorizados y el abastecimiento a barrios en situación de vulnerabilidad, en cumplimiento de los lineamientos del Estado cubano de proteger a los sectores más necesitados.

Con cada contrato firmado, con cada tonelada exportada y con cada punto de venta abierto, La Conchita reafirma su condición de industria emblemática, no solo por la calidad de sus conservas y su tradición centenaria, sino por su capacidad de reinventarse y aportar, desde el occidente cubano, al desarrollo económico y social de toda la nación.

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