Con ingenio y ciencia, hilandería Inejiro Asanuma mantiene operaciones

La Empresa Hilandería Inejiro Asanuma (Gihilan), ubicada en el municipio de Gibara, provincia de Holguín, mantiene en operaciones su proceso industrial gracias a la innovación como pilar fundamental, único camino posible para garantizar la eficiencia económica y la continuidad productiva frente a las severas limitaciones de recursos impuestas por el cerco estadounidense.

Adolfo Sarmiento Ramos, especialista en inversión de la entidad, explicó a la Agencia Cubana de Noticias que, ante las dificultades derivadas del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos —y el consiguiente encarecimiento de los insumos en el mercado exterior—, los trabajadores han decidido emplear la ciencia y la técnica como herramientas cotidianas. El objetivo es mantener en funcionamiento la fábrica y, al mismo tiempo, diversificar sus producciones para responder a las necesidades del pueblo.

Gracias al movimiento de innovadores y racionalizadores, la planta —cuyo encargo principal es la industrialización de hilos cardados y peinados— ha logrado incorporar nuevos talleres sin requerir grandes inversiones. Entre ellos sobresalen uno destinado a la manufactura de colchones, tanto de relleno como de muelle, y otro orientado a la confección de útiles plásticos, que permite elaborar anualmente conos y envases, insumos indispensables para el propio desarrollo fabril.

El especialista destacó que, mediante esta actividad creativa, el colectivo ha diseñado tecnología propia de alta significación. Ejemplo de ello son las moledoras de retazos textiles y una pequeña fundición de plomo para fabricar de forma artesanal agujas, guías y bastidores. Estas piezas resultan vitales en la línea de frazadas de piso, un producto de gran demanda entre la población, especialmente en los meses de invierno.

Ante la obsolescencia creciente de parte de la maquinaria, el personal asume la reparación y el mantenimiento como misión cotidiana. El propósito es evitar interrupciones que perjudiquen los volúmenes de producción, en particular en la sección que opera las 24 horas del día. Allí las mayores complejidades se concentran en las continuas de hilar y las mecheras, equipos sensibles cuyo funcionamiento exige atención permanente.

Entre las principales soluciones ejecutadas, Sarmiento Ramos mencionó la sustitución de motores por otros recuperados, la optimización del triturador para reutilizar la totalidad de las virutas plásticas, y mejoras sustanciales en la mezcladora de algodón. También destacó el reemplazo de cadenas del succionador, piezas de alto costo en el mercado internacional y prácticamente inaccesibles debido a las restricciones del bloqueo.

Pero el ingenio en Gihilan no se detiene ahí. Otros proyectos impulsados incluyen la creación de un taller de manualidades destinado a la manufactura de hamacas —tradicional producto cubano— y la puesta en marcha de líneas orientadas a la confección de almohadas, cojines y cordeles, todos enfocados en satisfacer necesidades del hogar con materiales nacionales y tecnología de desarrollo propio.

La Hilandería Inejiro Asanuma, eslabón inicial de la cadena textil cubana, cuenta con un Comité de Innovadores y Racionalizadores que es referencia nacional. Este colectivo ha sido avalado con la condición 8 de Octubre, máxima distinción que reconoce a aquellos grupos sobresalientes en la búsqueda incesante de soluciones a las problemáticas técnicas, demostrando una vez más que la creatividad popular es la principal arma para vencer las adversidades.

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