Sector pesquero cubano apuesta por acuicultura y maricultivo para sostenibilidad

En medio del complejo escenario económico que atraviesa el país y del recrudecimiento del cerco impuesto por Estados Unidos, el sector pesquero en Cuba redobla sus esfuerzos en la acuicultura y el maricultivo, con el propósito de crear nuevas ofertas para la población y recuperar rubros exportables que garanticen la sostenibilidad del ramo.

Así lo afirmó Alberto López Díaz, ministro de la Industria Alimentaria, durante la entrega de la placa Colectivo en Centenario a la Empresa Productora y Distribuidora de Alimentos de Holguín.

En declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias, el titular explicó que, mediante la optimización de los recursos disponibles y la aplicación de la innovación científica, la actividad avanza en la recuperación de tanques e infraestructuras de cría.

Como muestra de estos avances, López Díaz destacó la introducción de aireadores en la acuicultura, una tecnología que permite elevar la productividad de 80 a 100 peces por metro cuadrado en una misma superficie, con igual fuerza de trabajo y bajo condiciones idénticas, lo cual representa un salto cualitativo en la eficiencia del sector.

El ministro señaló, asimismo, que se prioriza la cría de claria, una de las especies acuícolas de mayor rendimiento en la nación caribeña, y que constituye una solución viable y de alto impacto en el aprovechamiento de los recursos existentes.

En la actualidad, se desarrolla un proyecto de colaboración enfocado en el cultivo en jaulas marinas, y se trabaja adicionalmente en el rescate de especies de alto valor comercial como la esponja, el pepino de mar y la langosta. Al respecto, el titular informó que se investigan artes de pesca más eficientes y medios de protección natural, con vistas a mejorar el comportamiento de las capturas.

El ministro precisó que este esfuerzo se complementa con un enfoque prioritario hacia la exportación, pues la captación de divisas resulta indispensable para adquirir combustibles, piezas de repuesto y materias primas que permitan sostener la industria, en un escenario marcado por el recrudecimiento de las medidas injerencistas de la nación norteamericana.

Con el objetivo de consolidar las experiencias positivas y extenderlas de forma progresiva a todo el país, se implementan proyectos de maricultura y acuicultura en provincias claves, entre las que figuran Villa Clara, Artemisa, Pinar del Río, Mayabeque y La Habana.

López Díaz explicó que el sector continúa invirtiendo en la reparación de embarcaciones gracias a un esquema financiero que permite retener parte de los ingresos por exportaciones y ventas en divisas, lo cual facilita la adquisición de recursos con miras a renovar la flota, labor en la que sobresale el esfuerzo de colectivos como el de Holguín.

Agregó, además, que Cuba dispone de una infraestructura de más de 800 estanques de cemento, de los cuales hoy se explota menos de la mitad. Por esa razón, se realizan inversiones con fuentes renovables de energía en las incubadoras acuícolas, con el propósito de asegurar los alevines que completarán su desarrollo en los embalses a los 18 meses.

No obstante, el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a la isla ha constituido un obstáculo crucial para el desarrollo del ramo.

Las sanciones limitan el acceso a tecnologías modernas, combustibles y mercados internacionales, además de encarecer insumos vitales como el pienso y los equipos de cultivo, afectando así las potencialidades de un sector estratégico para la seguridad alimentaria del país.

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