Con resultados favorables en la calidad de la hoja y la generación de empleo, la provincia de Sancti Spíritus cuenta actualmente con 29 escogidas de tabaco gestionadas por productores, un avance significativo en los encadenamientos productivos entre el sector estatal y privado, y en el perfeccionamiento del manejo postcosecha de la solanácea.
El programa, implementado hace aproximadamente tres años, ha permitido elevar los estándares de calidad del producto destinado tanto a la exportación como a la industria nacional. “Ganamos en la protección de los acopios, en los niveles de capa con destino a la exportación y en la obtención de un volumen significativo de capas más altas, de mayor categoría”, apuntó en conferencia de prensa Carlos González, director de la Unidad Empresarial de Base Tabaco Tapado, de la Empresa de Acopio y Beneficio de la solanácea en el territorio.
La iniciativa, que ha encontrado especial acogida en el municipio de Cabaiguán —donde se concentra la mayoría de las plantaciones bajo este régimen—, abarca todo el proceso productivo, desde la limpieza inicial de la hoja hasta su selección final, en instalaciones adecuadas que reducen la manipulación del producto y garantizan un mejor aprovechamiento del recurso.
Uno de los impactos más notables del proyecto es la creación de puestos de trabajo en zonas rurales. González insistió en que el funcionamiento de estos centros permite ofrecer empleo a unas 600 personas, muchas de ellas mujeres y jóvenes que estaban desvinculados laboralmente, además de brindarles estabilidad laboral, pues una vez que finaliza este proceso asumen otras tareas dentro de las propias fincas, lo que repercute, a su vez, en la economía familiar.
La ubicación de las escogidas en entornos rurales —algunas de ellas en lugares apartados— contribuye además a la revitalización de esas comunidades. De acuerdo con directivos del sector, al estar ubicadas en zonas rurales, algunas de ellas, incluso, en lugares muy apartados, el trabajo de las escogidas posibilita cierta reanimación de las comunidades.
“En la medida en que se recupera y cobra auge la producción tabacalera en estos entornos, se restablece el nivel de vida de los pobladores y los hogares cuyos sustentos giran alrededor de las vegas”, subrayaron.
Sancti Spíritus, considerada una de las principales plazas del cultivo en Cuba, plantó en la actual campaña 1 490 hectáreas (ha), el 84% de ellas en los meses de octubre a diciembre, la época óptima para las siembras y que asegura mayores rendimientos agrícolas; mientras, en el caso del tapado creció en unas 60 ha en comparación con el ciclo precedente.
Acerca de las perspectivas para la etapa final de la cosecha, González adelantó a la prensa que en el área recolectada de esta última modalidad ya se aprecian resultados muy favorables, con un rendimiento superior a lo planificado, y explicó que este año la intención es que estos productores aporten la capadura para la producción nacional.













