Ante el elevado costo de la semilla importada de papa, uno de los alimentos más demandados por la población, Cuba ha decidido fortalecer la producción nacional mediante métodos biotecnológicos, con el liderazgo del Instituto de Biotecnología de las Plantas (IBP) de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas. La iniciativa se inscribe en la estrategia de soberanía alimentaria y responde al contexto de recrudecimiento del cerco económico impuesto por Estados Unidos.
Aunque desde su fundación el IBP tuvo como misión respaldar la generación de semillas del tubérculo, es ahora cuando la propuesta gana mayor aceptación entre productores y directivos, que reconocen en esta vía una alternativa viable para sustituir las costosas importaciones. A nivel internacional, la propagación de papa mediante el cultivo in vitro de yemas axilares es una práctica consolidada, capaz de producir plantas y microtubérculos libres de patógenos, que luego se trasladan a casas de cultivo o al campo para generar minitubérculos y, posteriormente, tubérculos semilla.
El ingeniero Alfonso Gil Padrón, responsable del programa papero en Villa Clara, destacó la articulación lograda entre el IBP, la red de biofábricas, la empresa de semillas y los productores, en cumplimiento de una idea concebida por Fidel Castro que hoy puede traducirse en un importante ahorro para el país. Durante la presente campaña, Villa Clara logró plantar 17 hectáreas con semilla nacional obtenida el año anterior, además de 7,5 hectáreas con minitubérculos entregados por las instituciones científicas, cuyo destino es generar nuevas simientes para la próxima campaña.
El esquema ha permitido ampliar la participación de productores, que ya suman diez en municipios como Camajuaní, Encrucijada, Placetas, Santa Clara y Cifuentes, además de dos hectáreas cultivadas en empresas agropecuarias estatales de Remedios y Valle del Yabú. Para dimensionar el impacto, las 7,5 hectáreas sembradas con minitubérculos podrían generar unas 56 toneladas de nuevas simientes, suficientes para plantar 14 hectáreas en el siguiente ciclo, De acuerdo con lo reportado por el periódico Granma.
La experiencia también se refleja en el ámbito campesino. Asnel Bacallao Muñoz, miembro de la CCS 17 de Mayo en Santa Clara, decidió este año sembrar papa con semilla nacional, tras haber utilizado importada en la campaña anterior. El productor reconoce que se trata de un cultivo técnico, que exige recursos y precisión en cada etapa, pero asegura sentirse respaldado por la empresa de semillas y satisfecho con la salud de su sembradío.
«La papa requiere mantener la humedad del suelo, aplicar el abono en el momento justo y controlar las malezas. Si se cumplen esas condiciones y el clima acompaña, no hay por qué temerle a la semilla nacional«, afirma Bacallao, quien espera rendimientos capaces de compensar la inversión realizada. Aunque reconoce que los tubérculos pueden ser de menor tamaño que los obtenidos con semilla importada, insiste en que esta alternativa es indispensable en el contexto actual: «Sería un lujo que no podemos darnos gastar dinero en semillas extranjeras, que además son muy caras».
La cosecha en su finca comenzará la próxima semana y, según las exploraciones realizadas, augura buenos resultados. La apuesta por la semilla nacional de papa se consolida así como una opción económica y estratégica para el país, que combina innovación científica, ahorro de divisas y respaldo a la soberanía alimentaria.













