Inundación de crudo iraní presiona los precios del petróleo y redefine el panorama energético mundial

El crudo Brent, de referencia en Europa, cotiza este jueves en un rango comprendido entre los 72 y 73 dólares por barril, acercándose paulatinamente a los valores registrados antes del estallido del conflicto armado en Oriente Medio. Este comportamiento descendente se produce luego de que el hidrocarburo acumulara una pronunciada caída del 42%, contabilizada desde los picos históricos alcanzados durante el bloqueo naval impuesto por Irán en el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más vitales para el comercio energético mundial.

La presión bajista se ha intensificado en las últimas jornadas tras la firma, el pasado 17 de junio, de un memorándum de entendimiento entre Estados Unidos e Irán que pone fin a las hostilidades bilaterales y establece la reapertura inmediata del paso por el Golfo Pérsico.

El acuerdo, que se gestó en medio de intensas negociaciones diplomáticas, desencadenó una ola de ventas masivas en los mercados de futuros, las cuales, según analistas de la plataforma financiera Investing.com, ya estaban siendo anticipadas por los grandes fondos de inversión ante la creciente probabilidad de una desescalada.

En este contexto, los futuros del crudo West Texas Intermediate (WTI), marcador referencial para Estados Unidos, prolongaron este jueves su tendencia negativa al ceder un 1.25 por ciento adicional en la sesión, situándose en torno a los 69.46 dólares por barril.

El indicador norteamericano se mueve actualmente en un amplio rango de 52 semanas que oscila entre los 54.98 y los 119.49 dólares, cifras que grafican con elocuencia la extrema volatilidad que ha imperado en los mercados energéticos desde que Estados Unidos e Israel desataron la guerra contra Irán, desencadenando una crisis de suministro sin precedentes en la región.

El miércoles, los futuros del Brent llegaron a desplomarse cerca de un cuatro por ciento, perdiendo transitoriamente la cota de los 74 dólares por barril. Paralelamente, la curva de futuros del petróleo se aproxima a una estructura técnica conocida como “contango”, condición en la que los precios para entrega futura superan a los del contrato más inmediato, lo que, en el lenguaje de los analistas, constituye una señal inequívoca de que el mercado percibe un exceso de oferta creciente y anticipa un debilitamiento sostenido de la demanda en los próximos meses.

Excedentes acumulados y reconfiguración de los flujos comerciales

El problema de fondo que presiona los precios a la baja radica en la ingente cantidad de crudo que la República Islámica de Irán logró acumular durante los meses que se prolongó el bloqueo del estrecho de Ormuz.

Según datos divulgados por la firma financiera Bloomberg, alrededor de 68 millones de barriles de crudo y condensados iraníes permanecían almacenados en buques tanqueros anclados en distintas posiciones hasta el 22 de junio, de los cuales al menos el 80 por ciento carece aún de un destino comercial definido.

En ese empeño por colocar sus excedentes en el mercado internacional, Teherán mantiene activas conversaciones con refinerías de India, Japón y Corea del Sur, naciones tradicionalmente dependientes del suministro energético del Golfo Pérsico y que podrían convertirse en los principales compradores de estas reservas acumuladas.

Por su parte, el grupo de banca de inversión y servicios financieros Goldman Sachs calcula que los flujos de crudo provenientes del Golfo Pérsico ya han recuperado aproximadamente 11 millones de barriles diarios. La entidad estadounidense proyecta además que el tránsito por Ormuz alcanzará una “nueva normalidad” equivalente al 70 por ciento del suministro previo al estallido del conflicto bélico, lo que implicaría un reordenamiento sustancial de las cadenas logísticas globales y una mayor disponibilidad de crudo en el corto y mediano plazo.

Ante este panorama, las grandes firmas de análisis y consultoría energética no tardaron en revisar drásticamente sus perspectivas a la baja. Goldman Sachs recortó su previsión para el precio del Brent en el cuarto trimestre de 2026 hasta los 80 dólares por barril, desde los 90 anteriores, y ajustó su media para el conjunto del año 2027 hasta los 75 dólares, frente a los 80 que manejaba en sus estimaciones precedentes. Para el crudo WTI, la entidad fijó objetivos de 75 dólares en el último cuarto de 2026 y de 70 dólares para 2027.

En similar dirección, el grupo financiero Macquarie alineó sus pronósticos con objetivos de 80 dólares para el Brent en 2026 y 75 dólares para 2027, mientras que Citi se mostró aún más pesimista al proyectar que el crudo de referencia europeo promediará los 65 dólares en 2027, lo que supone un recorte del 19 por ciento respecto a su estimación anterior de 80 dólares.

Por último, el WisdomTree Brent Crude Oil ETF, vehículo de inversión de referencia para los tenedores de futuros de Brent en los mercados europeos, retrocedió un uno por ciento hasta situarse en 67.28 dólares, alejándose significativamente de su máximo de 52 semanas, alcanzado en los 97.28 dólares, lo que confirma la rápida y profunda corrección que está experimentando el mercado petrolero global.

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