En la clausura del Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, celebrado en el Palacio de la Revolución, el primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, convocó a la nación a emprender una transformación profunda y audaz de su modelo económico y social para enfrentar el recrudecido bloqueo de Estados Unidos y las complejidades del escenario global.
En un contexto de máxima presión, marcado por la inclusión de Cuba en la espuria lista de países patrocinadores del terrorismo y el cerco energético, el mandatario cubano subrayó que el país no puede limitarse a resistir. “La realidad nos impone cambios urgentes y necesarios. Y cuando la vida del pueblo se vuelve tan dura, el primer deber del Partido Comunista y del Gobierno revolucionario no es explicar mejor la crisis, sino cambiar lo que haya que cambiar para salir de ella”, sentenció Díaz-Canel.
El discurso, cargado de diagnóstico crítico y propuestas concretas, giró en torno a la necesidad de “desatar las fuerzas productiva” y avanzar hacia una nueva gestión económica que priorice la creación de riqueza como base indispensable para la justicia social. El mandatario fue enfático al señalar que “si no hay riqueza no hay nada que distribuir, estaríamos hablando de una justicia social en abstracto”.
Cinco frentes y una nueva filosofía de gestión
Díaz-Canel delineó un plan de acción que se mueve en al menos cinco frentes simultáneos: la estabilización macroeconómica y la recuperación de ingresos externos; la transformación del Modelo Económico y Social; el estímulo y recuperación del sector productivo agrícola; el fortalecimiento de la contabilidad y gestión de costos; y la previsión de los costos sociales de las transformaciones.
El jefe de Estado insistió en que la planificación central debe dejar de administrar la economía para crear un “ambiente institucional y normativo adecuado” que estimule a empresas y trabajadores. Para ello, anunció una reestructuración del aparato estatal y gubernamental, con el objetivo de hacerlo “más dinámico, más proactivo y menos burocrático”.
En este punto, la autonomía de la empresa estatal socialista, “pilar fundamental de la economía”, fue destacada como un objetivo inaplazable, con una gestión más profesional de los activos del Estado a través del Instituto Nacional de Activos Empresariales.
Prioridades estratégicas: tierra, energía y alimentos
El sector agropecuario recibió especial atención en el discurso. “No hay soberanía con el plato vacío”, afirmó el mandatario, al tiempo que declaró la producción de alimentos como un asunto de seguridad nacional. “Se tendrán que acabar las tierras ociosas en Cuba”, sentenció, anunciando la ampliación de la entrega de tierras en usufructo a quienes estén dispuestos a producir, con el compromiso de que estas vuelvan al Estado si no cumplen su función social.
En el ámbito energético, el presidente reconoció el impacto del “apagón” en la vida cotidiana y anunció la aceleración de la incorporación de fuentes renovables, con la eliminación de aranceles e impuestos para tecnologías solares y la creación de mecanismos de crédito para su acceso popular. Se promoverá el transporte eléctrico y la instalación de “solineras” en todo el país.
Apertura a la inversión y nuevos actores económicos
Díaz-Canel abogó por una “apertura selectiva e inteligente” a la inversión extranjera, autorizando la inversión directa en el sector privado nacional, incluyendo las mipymes. De manera similar, extendió un mensaje de apertura a los cubanos residentes en el exterior que deseen invertir en la isla: “Al que quiera construir con Cuba, sin pretender imponerle nada, le decimos con el corazón en la mano: aquí tienes tu casa y aquí tienes la puerta abierta”.
El mandatario confirmó la revisión integral de la lista de actividades prohibidas al sector privado, sustituyendo “la prohibición por una regulación responsable”, y anunció la flexibilización del objeto social de las mipymes. En materia cambiaria y fiscal, se avanzará hacia un sistema de Impuesto al Valor Agregado (IVA) acreditable y se eliminarán los topes de precios generalizados para combatir la inflación y la desaparición de productos del mercado formal.
Gobernar con resultados y rendición de cuentas
Uno de los momentos más enfáticos de la intervención fue el llamado a la eficiencia gubernamental. Díaz-Canel advirtió que “quien tenga una responsabilidad tendrá que rendir cuentas por ella, y cuando alguien no pueda cumplir lo que este momento exige, deberá abrir paso… a quien pueda hacerlo mejor”.
Aseguró que cada medida tendrá un responsable, un plazo definido y un indicador para medir su cumplimiento, y que el proceso contará con rendición de cuentas pública.
El presidente concluyó su discurso haciendo un llamado a la unidad y al protagonismo popular, subrayando que estas transformaciones no son solo del Gobierno, sino de toda la nación. “Esto que empezamos hoy no lo hace un Gobierno, esto lo hacemos todos o no lo hacemos”, afirmó, para luego rendir homenaje a los héroes de la patria y destacar que, en el centenario de Fidel Castro y el 95 cumpleaños de Raúl Castro, “el mejor homenaje que podemos rendir a la admirable obra de nuestros dos jefes históricos es defenderla y preservar su esencia de justicia social”.













