Proyectan exportación de materiales reciclados desde el oriente de Cuba

En el extremo oriental de Cuba, una iniciativa que nace desde la base productiva está demostrando que la protección ambiental y el desarrollo económico no son polos opuestos, sino aliados estratégicos. Se trata de Nuevo Mundo, una micro, pequeña y mediana empresa (mipyme) que, bajo el concepto de nueva forma de gestión no estatal, ha convertido la recuperación de materias primas en un motor de transformación social, laboral y ecológica para las comunidades de la región.

La experiencia, que ya trasciende fronteras provinciales, parte de una premisa sencilla pero revolucionaria: rescatar del olvido y la contaminación las botellas plásticas que antes terminaban en vertederos o degradaban el entorno urbano, para reincorporarlas al ciclo productivo como materia prima valiosa. Así lo confirmó a la Agencia Cubana de Noticias Miguel Alejandro Torres Pavón, directivo de la entidad, quien detalló que el proceso integral abarca desde la recogida y clasificación hasta el procesamiento de estos desechos, convirtiendo lo que era un problema en una solución con rostro humano y económico.

El radio de acción de Nuevo Mundo no se limita a su provincia de origen. Con una logística que combina la tradición y la tecnología, la firma extiende sus redes de recolección a otros territorios del oriente cubano, apoyándose en una articulación efectiva que incluye casas de compra, puntos de acopio estratégicamente ubicados y el esfuerzo diario de recolectores que, en recorridos sistemáticos, garantizan el flujo constante de materia prima hacia el centro de procesamiento. Cada botella recuperada es un paso menos hacia la contaminación y uno más hacia la soberanía de recursos.

Pero la innovación de Nuevo Mundo no se detiene en el acopio. Marinelis Torres Pavón, administradora de la mipyme, explicó el novedoso vínculo que mantienen con la Cervecería Parranda, un acuerdo que trasciende el intercambio comercial tradicional.

Mediante un contrato vigente, la empresa canjea botellas plásticas por una moneda virtual a través de una plataforma web especialmente diseñada para gestionar este flujo, lo que digitaliza y agiliza el proceso, a la vez que incentiva la participación de los recolectores y la comunidad en general.

Este enfoque comercial inteligente no solo dinamiza la economía circular, sino que tiene un impacto directo y medible en la calidad de vida de los barrios. La estrategia contribuye de manera sensible a la limpieza de comunidades enteras, acelerando la eliminación gradual de esos envases en calles, solares y basureros improvisados, lo que se traduce en un notable beneficio para la higiene comunitaria y la salubridad pública. Lo que antes era un pasivo ambiental, hoy es un activo que limpia y embellece el entorno.

Con una visión de futuro que mira más allá de sus fronteras, Nuevo Mundo ha diversificado su cartera de servicios, ofreciendo transporte de carga, paisajismo y limpieza de instalaciones industriales. Pero sus proyecciones son aún más ambiciosas: la empresa ya trabaja en la posibilidad de exportar materiales reciclados y en la ampliación de sus capacidades operativas, lo que fortalecería su presencia en el territorio y consolidaría un modelo de gestión que demuestra que, en el oriente cubano, el desarrollo sostenible es una realidad en marcha, impulsada por el ingenio y el esfuerzo de sus propios protagonistas.

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