Desde la piedra caliza, una mipyme yaguejense impulsa la construcción local pese a las carencias

En las inmediaciones del poblado de Mayajigua, situado en el norteño municipio de Yaguajay, la naturaleza ha sido generosa durante siglos: allí abundan las rocas calizas, un recurso que hoy se convierte en motor de desarrollo local gracias a la iniciativa de la micro, pequeña y mediana empresa (mipyme) CALYPM, dedicada a la producción de materiales de la construcción y otros derivados.

La historia de este paraje está íntimamente ligada a la piedra. Vecinos del lugar rememoran que en la década de 1940 se instaló una máquina trituradora, cuyo propósito inicial era obtener cal, un insumo esencial en las mezclas para edificar en aquella época. Con el tiempo, la actividad de picar las rocas fue atrayendo a más personas, y el asentamiento poblacional creció a su alrededor hasta recibir un nombre que perdura en la memoria colectiva: La Picadora.

“Para nosotros es un orgullo tener en nuestra comunidad una pequeña industria que aproveche las rocas; es una labor identitaria de este sitio”, afirma José Ángel Rodríguez, delegado de la circunscripción. A su juicio, el impacto es doblemente beneficioso: por un lado, garantiza la disponibilidad de materiales constructivos en una zona alejada, y por otro, genera fuentes de empleo para los propios habitantes de la demarcación.

El abanico productivo de CALYPM no se limita a los materiales tradicionales. Morteros, polvo de piedra, bloques, adoquines y pinturas acrílicas —estas últimas con una variada paleta de colores y tonalidades— engrosan una oferta que ya es reconocida dentro y fuera del territorio.

“Además de las producciones regulares, nuestro emprendimiento participa en el programa de construcción de viviendas subsidiadas, en articulación con la Dirección Municipal de la Vivienda y el Gobierno del municipio”, explica Jorge Félix Rivero Ruiz, económico de la mipyme. No obstante, reconoce que desde hace varios meses esas obras se encuentran prácticamente paralizadas debido a la compleja situación económica que enfrenta el país.

“De no ser por ese contexto adverso, nuestra mipyme podría duplicar sus niveles productivos”, asegura Rivero Ruiz. Y agrega otro de los grandes obstáculos: la inestabilidad del fluido eléctrico. “Si no estamos completamente parados es porque aquí la gente trabaja en cuanto llega la electricidad”, puntualiza.

Uno de los productos estrella de CALYPM, la pintura, también sufre los embates de la dependencia de sustancias importadas. En la actualidad, según el directivo, se producen apenas 200 litros de pintura y unos 400 bloques diarios.

A pesar de esas limitaciones, con más de una década de experiencia, la mipyme ha logrado extender su cartera de clientes más allá de los límites de Yaguajay y de la propia provincia de Sancti Spíritus. CALYPM se erige así como una muestra tangible de cuánto se puede alcanzar utilizando los recursos que se tienen a mano, sorteando adversidades, y apostando por el desarrollo endógeno desde una comunidad que lleva la piedra en su identidad.

Autor

Comparte este artículo

Cuadrando la caja

¿Cuál es el municipio que necesitamos?

¿Cómo la crisis y la guerra impactan en la clase obrera del mundo?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *