Air Europa, filial del grupo Globalia, se erige como la única aerolínea de bandera española que persistirá en la ruta aérea entre Madrid y La Habana, tras la reciente suspensión de sus operaciones por parte de Iberia y World2Fly (W2F, perteneciente a Iberostar), en un contexto marcado por las complejidades del mercado y las afectaciones del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a la isla.
De acuerdo con información revelada por fuentes del sector, la compañía aérea, cuyo grupo matriz no posee hoteles en territorio cubano, operará tres frecuencias semanales durante la temporada alta, lo que contrasta con el vuelo diario que llegó a ofrecer en similar período del año anterior.
Como parte de las medidas operativas derivadas de las restricciones estadounidenses al suministro de petróleo a Cuba, los aviones de Air Europa se ven obligados a realizar una parada técnica en República Dominicana para repostar combustible, ante la imposibilidad de abastecerse en territorio cubano, indicó Expansión.
Hasta el mes de abril, la aerolínea reportó una disminución del 22 por ciento en el volumen de pasajeros transportados en esta ruta, en comparación con igual etapa del año precedente. No obstante, Air Europa continúa liderando el corredor aéreo Madrid-La Habana, y según explicaron fuentes de la empresa a este medio, la compañía mantiene una constante monitorización del comportamiento de la ruta con el objetivo de ajustar su capacidad operativa a la demanda real existente.
En medio de este reordenamiento del transporte aéreo entre España y Cuba, otra aerolínea que sostiene sus operaciones es Air China, la cual conecta Pekín con La Habana dos veces por semana, realizando escala en Madrid, y se mantiene como alternativa para la conexión entre Asia y el Caribe.
La reducción de frecuencias por parte de las aerolíneas españolas evidencia una vez más los impactos negativos del recrudecimiento del bloqueo estadounidense contra Cuba, que dificulta no solo el comercio y las finanzas, sino también sectores estratégicos como el turismo y el transporte, al encarecer las operaciones y limitar el acceso a tecnologías y combustibles.













