Confianza del consumidor en Estados Unidos toca mínimo trimestral por temor al alto costo de la vida

La confianza de los consumidores estadounidenses experimentó un ligero pero significativo retroceso durante el mes de mayo, como reflejo del creciente descontento popular ante el alza sostenida de los precios internos, escenario agravado por el impacto inflacionario derivado de las hostilidades en curso en Medio Oriente, particularmente vinculadas al conflicto en Irán.

Según los datos divulgados este martes por The Conference Board, el índice de confianza del consumidor se situó en 93.1 puntos, lo que representa una disminución de 0.7 puntos en comparación con la cifra revisada al alza del mes anterior. La cifra, aunque ligeramente superior a la estimación media de 92 puntos registrada en una encuesta de economistas realizada por Bloomberg, no logra ocultar la fragilidad del sentimiento ciudadano frente a un entorno económico cada vez más complejo.

Uno de los componentes más reveladores del informe es el desplome del indicador de las condiciones económicas actuales, que cayó 3.2 puntos hasta alcanzar su nivel más bajo en tres meses. En contraste, el indicador de expectativas para los próximos seis meses mostró una leve mejoría hasta situarse en 74.4 puntos, lo que refleja una cautela que dista mucho del optimismo sostenido.

Sobrevivir al alto costo de la vida: dos tercios de los hogares recortan gastos

El estudio se suma a una creciente lista de evidencias sobre la principal preocupación de los consumidores en Estados Unidos: el alto costo de la vida. El reciente encarecimiento de los combustibles —efecto colateral directo de la escalada bélica en la región del Golfo Pérsico— golpea con especial crudeza a los hogares de menores ingresos, que ven cómo sus presupuestos se reducen pese a la relativa estabilidad del mercado laboral y a la baja incidencia de despidos masivos.

De acuerdo con el informe, dos tercios de los consumidores afirmaron haber modificado sus hábitos de consumo como respuesta directa al alza de precios. Las medidas adoptadas incluyen la compra de menos artículos, el aplazamiento de adquisiciones costosas y la sustitución de productos habituales por versiones más económicas, una estrategia de supervivencia que evidencia el deterioro del poder adquisitivo real.

“La confianza del consumidor disminuyó ligeramente en mayo a medida que se intensificaban los efectos inflacionarios de la guerra en Medio Oriente”, declaró Dana Peterson, economista jefe del Conference Board, en un comunicado difundido este martes.

Mercado laboral ambiguo: menos percepción de abundancia, pero sin desplome del empleo

En el capítulo laboral, el porcentaje de consumidores que consideran que hay abundancia de empleos cayó a su nivel más bajo desde 2021, un dato que podría interpretarse como un enfriamiento del mercado. No obstante, el porcentaje de quienes afirman que resulta difícil encontrar trabajo también descendió, lo que genera una señal mixta. La diferencia entre ambos indicadores —una métrica seguida con lupa por los economistas— se redujo ligeramente, lo que sugiere que el mercado laboral no se deteriora bruscamente, pero sí pierde dinamismo.

Por su parte, Bloomberg Economics advirtió que “la confianza del consumidor estadounidense se deterioró en mayo debido a la debilidad del mercado laboral y el empeoramiento de las condiciones empresariales”, al tiempo que señaló que, si bien las expectativas de inflación para el próximo año siguen siendo elevadas, aún no existen evidencias claras de que la compra anticipada de bienes esté ganando terreno como mecanismo de protección.

Expectativas encontradas: ingresos y bolsa frente al retroceso en bienes duraderos

A pesar del pesimismo generalizado, persisten algunas contradicciones en las percepciones ciudadanas. Aunque un porcentaje creciente de encuestados anticipa una disminución de sus ingresos en los próximos meses, una proporción aún mayor confía en que estos aumentarán, un optimismo que los analistas atribuyen al impulso alcista del mercado bursátil. Casi el 55% de los consultados proyecta precios de las acciones más altos para el próximo año, el porcentaje más elevado desde finales de 2024.

Sin embargo, esa relativa euforia financiera no se traduce en decisiones de consumo real. Los planes de compra de automóviles nuevos, viviendas y electrodomésticos de línea blanca disminuyeron significativamente en mayo, mientras que las intenciones de viajar por vacaciones mejoraron solo de manera marginal, otro indicio de la priorización del gasto en bienes intangibles frente a la inversión duradera.

La encuesta utilizada para la elaboración del informe fue aplicada entre el 1 y el 19 de mayo, un período marcado por la escalada de las tensiones en el sudoeste asiático y el consiguiente efecto en los precios internacionales del petróleo.

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