Un ambicioso proyecto de cooperación entre Vietnam y Cuba, desarrollado durante más de dos décadas, ha logrado duplicar la producción de arroz en la mayor de las Antillas y reducir drásticamente las importaciones del cereal, informaron fuentes oficiales.
Según el Centro de Contenidos y Medios Digitales de la Agencia de Noticias de Vietnam, tras 23 años de implementación del programa conjunto (2002-2025), especialistas de ambas naciones han obtenido exitosamente nuevas variedades de arroz, denominadas VIBA, que se adaptan a las condiciones cubanas y ofrecen altos rendimientos.
En 2024, Cuba importó apenas 200 mil toneladas de arroz, la cifra más baja de su historia, gracias al notable incremento de la producción nacional. El ministro de Agricultura de Cuba, Ydael Pérez Brito, calificó el proyecto como un ejemplo paradigmático de la entrañable amistad entre los dos países.
Iniciado en 2002, el proyecto se desplegó en cuatro zonas productivas de once provincias cubanas. Durante el período 2024-2025, los rendimientos promedio en las áreas beneficiadas alcanzaron 5.8 toneladas por hectárea, 2.5 veces superior al promedio general del país. En un modelo aplicado en Matanzas, con las técnicas más avanzadas, se lograron 11.16 toneladas por hectárea en 2024, entre tres y cuatro veces más que el promedio nacional. Para la campaña de invierno 2024-2025, se esperan unas 23 mil toneladas solo en los modelos cooperativos.
El subdirector del proyecto, Nguyen Truong Son, destacó en entrevista con la VNA que este éxito responde a la atención de los Partidos y Gobiernos de ambas naciones, así como al empeño de miles de funcionarios, expertos y agricultores cubanos.
Al concluir el proyecto, Vietnam transfirió técnicas de cultivo y formó a 80 ingenieros agrónomos cubanos especializados en arroz. El campesino cubano Lázaro Puerta expresó su admiración por el proceso enseñado, que incluyó no solo semillas y maquinaria, sino también infraestructura integral en las regiones arroceras.
El proyecto se desarrolló en cinco fases. La primera (2002-2005) estudió condiciones locales y estableció modelos demostrativos; la segunda (2006-2010) perfeccionó técnicas y capacitó recursos humanos; la tercera (2011-2014) amplió el modelo a varias provincias; la cuarta (2015-2018) mejoró la mecanización y el manejo del agua; y la quinta (2019-2025) buscó la agricultura de alta intensidad, aunque se extendió por la covid-19.
A finales de 2024 se aprobó un nuevo programa de cooperación con inversión de empresas vietnamitas, que permite por primera vez que una firma extranjera acceda a tierras cubanas para producir arroz y pague salarios directos a trabajadores locales, cuyos ingresos son entre siete y diez veces superiores a los de la media agrícola.













