Los derivados obtenidos del procesamiento de las 100 000 toneladas de crudo donadas por la Federación de Rusia —gasolina, diésel, fuel oil y gas licuado— ya se encuentran en fase de distribución hacia todos los territorios del archipiélago cubano, lo que ha permitido comenzar a reducir las afectaciones al servicio eléctrico y aliviar el déficit de combustible en sectores críticos como la salud y la generación distribuida.
Así lo refirió Irenaldo Pérez Cardoso, director adjunto de la Unión Cuba-Petróleo (CUPET), quien detalló que el procesamiento del crudo es un proceso continuo que dura entre 12 y 15 días, por lo que la producción y distribución son escalonadas. “Cada día se certifica un nivel de producción que inmediatamente comienza su recorrido hacia los centros de consumo”, explicó el directivo.
A pesar del alivio que representa este cargamento para la golpeada matriz energética nacional, Pérez Cardoso fue claro al dimensionar el impacto real del donativo. Precisó que la totalidad de los derivados obtenidos permitirá cubrir alrededor de un tercio de la demanda nacional durante un mes. “No resuelve todo el problema energético, pero constituye un respiro importante en medio del cerco energético impuesto”, subrayó.
El directivo confirmó que las operaciones en la Refinería Camilo Cienfuegos, ubicada en la provincia central, transcurren sin contratiempos técnicos para garantizar el máximo aprovechamiento del hidrocarburo donado. “Las unidades de destilación atmosférica, fraccionamiento de gases y productoras de gasolina ya operan con normalidad”, afirmó.
Para garantizar que los combustibles lleguen a cada rincón del país, se ha desplegado un operativo logístico multimodal que abarca las tres arterias principales del transporte en la isla.
Los camiones cargarán combustible para todas las provincias, desde Cienfuegos hasta Guantánamo y en las provinciales Occidentales, mientras que los ferrocarriles transportarán trenes con fueloil, diésel y gasolina hacia el occidente y el oriente del país. De manera complementaria, los buques llevarán combustible a la región oriental y a la Isla de la Juventud, garantizando la generación eléctrica en ese territorio.
En relación con la capacidad de reservas del país, Pérez Cardoso significó que, aunque las bases de almacenamiento estaban con niveles por debajo de lo habitual debido al desabastecimiento, de forma paulatina se irán recuperando a medida que el combustible se procese.
El directivo de CUPET puso especial énfasis en el destino de los recursos, particularmente del gas licuado de petróleo. Puntualizó que los productos que se están obteniendo como el gas licuado, aunque no resuelva la demanda nacional, permitirá sostener los servicios vitales, así como el llenado de cilindros domésticos para la cocción de alimentos.
La llegada de estos derivados se traduce en beneficios inmediatos para la población y la economía nacional. En primer término, el diésel y el fuel oil permitirán alimentar las plantas de motores distribuidos en todo el país, lo que se refleja en una reducción de las afectaciones al servicio eléctrico. Asimismo, la disponibilidad de diésel y gasolina, aunque limitada, ayudará a mover la economía y el transporte de cargas y pasajeros.
El gas licuado destinado a hospitales, escuelas y centros de internamiento garantiza la continuidad de servicios esenciales en los sectores de salud y educación. De igual forma, la distribución de cilindros de gas licuado aliviará la situación para la cocción de alimentos en los hogares cubanos.
Para finalizar, el directivo de CUPET recordó que el bloqueo estadounidense impide a los proveedores internacionales negociar libremente con Cuba, y reiteró la exigencia de que se levanten esas sanciones, las cuales calificó como la causa principal de las tensiones que sufre el sistema electroenergético nacional.













