Minal despliega estrategia para modernizar molinos, impulsar energías limpias y reanimar la acuicultura

En medio de un contexto económico caracterizado por tensiones financieras y restricciones en el acceso a combustibles, el Ministerio de la Industria Alimentaria (Minal) despliega un ambicioso y multifacético programa de inversiones orientado a la modernización de su infraestructura productiva, la diversificación de su matriz energética y la elevación sustancial de la eficiencia tecnológica.

El objetivo estratégico de esta hoja de ruta, según confirmaron a la ACN fuentes oficiales del sector, es fortalecer la capacidad de respuesta ante las crecientes demandas de la población y asegurar los niveles de consumo social en un escenario de alta complejidad.

Alberto López Díaz, titular del ramo, informó que, pese al complejo escenario económico que atraviesa el país, el sector potencia sus capacidades de crecimiento con el objetivo de asegurar los compromisos con el consumo social y fomentar las exportaciones.

En este sentido, el ministro detalló que el plan no se limita a medidas paliativas de coyuntura, sino que se concibe como una intervención estructural sobre eslabones críticos de la cadena agroalimentaria, particularmente aquellos que han acumulado un notable deterioro tecnológico debido a la falta de mantenimiento capital en ciclos anteriores.

Una de las prioridades más urgentes identificadas por la dirección del Minal se concentra en los molinos de trigo, los que requieren un mantenimiento profundo tras años sin intervenciones importantes, para lo cual se contrató una nueva línea de producción con capacidad de 400 toneladas, inversión que busca estabilizar el suministro de harina en el país, explicó.

La ejecución de esta obra, considerada vital para la soberanía alimentaria de la isla, pretende mitigar las fluctuaciones en la producción de pan y otros derivados de la canasta básica familiar.

De forma paralela, el Ministerio articula un conjunto de acciones dirigidas a la recuperación del potencial pesquero y acuícola, dos renglones con alto impacto en la nutrición de los hogares cubanos. En el ámbito de la pesca avanzan en la reparación de embarcaciones y potencian la acuicultura mediante la adquisición de incubadoras, con el fin de garantizar la siembra y cría de alevines en los embalses, señaló.

Esta estrategia busca reducir la dependencia de las importaciones de proteína animal y dinamizar las economías locales asociadas a los embalses del país.

Uno de los pilares más significativos del programa de inversiones se centra en la transformación del paradigma energético del sector. Ante la volatilidad en el suministro de portadores energéticos tradicionales, el Minal acelera la adopción de alternativas sostenibles.

Para mitigar las limitaciones en materia de combustibles fósiles, el sector implementa estrategias en busca de la autonomía energética, con la instalación en lo que va de año de más de 3 600 kilovatios (kW) provenientes de fuentes renovables en diversas industrias, programa que crecerá de forma paulatina, dijo.

Esta transición energética no solo representa un ahorro fiscal considerable, sino que blinda a las plantas procesadoras de alimentos frente a interrupciones externas.

En la esfera de la distribución y la logística de última milla, el organismo también introduce innovaciones que apuntan hacia la movilidad eléctrica. López Díaz destacó la adquisición de más de 60 triciclos eléctricos destinados a la distribución de alimentos y al traslado de materias primas, de los cuales 18 ya operan en la Cadena Cubana del Pan en las provincias de Villa Clara y Sancti Spíritus. Estas unidades, diseñadas para la carga ligera en cascos urbanos, ya muestran resultados tangibles en la eficiencia de las rutas panaderas.

Además, agregó que pretenden generalizar esta experiencia al resto de los territorios, encaminada a mejorar la transportación de mercancías inicialmente en las cabeceras provinciales. La expansión de este parque vehicular eléctrico forma parte de un enfoque más amplio de sostenibilidad y reducción de costos operativos en la cadena de suministro interno.

Finalmente, al referirse al modelo de gestión económica que respalda estos proyectos, el ministro subrayó que en la actualidad también priorizan el encadenamiento con todos los actores de la economía, donde se incluyen las formas de gestión no estatal y los pequeños agricultores, lo que permite la compra de materia prima destinada a la elaboración de alimentos y bebidas en condiciones complejas para su importación.

Esta apertura a la colaboración con micro, pequeñas y medianas empresas y productores privados se perfila como un elemento clave para sostener los niveles productivos de la industria ante la drástica reducción de las capacidades de compra en el mercado internacional.

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