Ciegoplast diversifica producción para la recuperación eléctrica

En el centro de Cuba, donde la inventiva se erige como respuesta a los desafíos, una industria demuestra que la transformación productiva es posible incluso partiendo de la materia más inesperada: el desecho.

Lo que comenzó como desecho –trozos sobrantes de tuberías de polietileno– hoy sostiene la seguridad de un parque solar o es pieza clave en una central termoeléctrica.

Este es el resultado del ingenio de técnicos y trabajadores de la empresa Ciegoplast, tradicional proveedora de los sistemas de acueducto del país, que hoy se suma al programa por la recuperación energética de Cuba con una visión integral y sostenible.

La fábrica de Tuberías de Polietileno de Alta Densidad Ciegoplast, ubicada en esta provincia, ha diversificado su producción para fabricar componentes especializados que sustituyen importaciones y suplen carencias urgentes, trascendiendo así su objeto social original.

Su más reciente logro es la confección de una pieza crítica –una T reducida de mil por 315 milímetros– para el sistema de abastecimiento de agua de la central termoeléctrica Lidio Ramón Pérez (Felton), en Holguín.

Este componente, esencial para la infraestructura hidráulica de la planta, evita paralizaciones y garantiza la continuidad de un proceso vital para la generación.

Esta pieza, explicó Sergio Barrios García, director general de Ciegoplast, fue elaborada por solicitud expresa y contribuye directamente a la estabilidad operativa de una planta que inyecta hasta 250 megawatts al Sistema Eléctrico Nacional.

La fabricación de este elemento, inexistente en el mercado nacional, requirió de un rediseño y adaptación de moldes, evidenciando la capacidad técnica desarrollada en el colectivo.

Pero la contribución de la empresa no se detiene en la generación térmica. En paralelo, sus talleres moldean y ensamblan las torres para la iluminación de seguridad de los parques solares fotovoltaicos que se construyen en el territorio avileño.

Estas estructuras, fabricadas íntegramente con polietileno reciclado, ofrecen resistencia a la intemperie y una vida útil prolongada, sustituyendo importaciones de postes metálicos y contribuyendo a la seguridad perimetral de las nuevas instalaciones de energía renovable.

De este modo, una misma industria sirve a dos modelos de generación aparentemente opuestos: la tradicional, basada en combustibles fósiles, y la renovable, que mira al sol. Esta dualidad productiva posiciona a Ciegoplast como un actor singular en el mapa industrial de la nación, con una capacidad de respuesta ágil a las necesidades más apremiantes del programa energético.

“Estas son producciones alternativas que surgen de la economía circular”, destacó Barrios García. “Tomamos el plástico sobrante de nuestra línea principal de tuberías –con diámetros entre 400 mm y 900 mm–, lo reconvertimos y le damos un valor agregado. Así nos integramos a varios frentes con un mismo objetivo: aportar capacidades para un mayor suministro de electricidad al país”.

La filosofía de contribuir a la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional comienza dentro de la propia empresa Ciegoplast, que ha emprendido un camino para certificar su Sistema de Gestión de la Energía bajo la Norma Cubana iso-50001:2019.

Este compromiso con la eficiencia energética institucional refleja la coherencia de su estrategia, alineada con los objetivos nacionales.

Esta aspiración se materializa en acciones concretas: la sustitución total del alumbrado por tecnología led, la instalación de 23 lámparas solares para iluminación perimetral, y la aplicación de estrictas medidas de ahorro durante el horario pico del mediodía, que incluyen restricciones en el uso de maquinaria, equipos informáticos y de climatización. Cada kilowatt-hora ahorrado en su proceso productivo se suma a la disponibilidad para la red nacional.

Subordinada al Organismo Superior de Dirección Empresarial Gestión Integrada de las Aguas Terrestres y con un Sistema de Gestión de la Calidad certificado desde 2007, Ciegoplast enfrenta los retos de la obsolescencia tecnológica y el bloqueo económico con un paquete de soluciones innovadoras. La reconversión de equipos, el rediseño de herramientas y la capacitación constante del personal son pilares de su resiliencia.

“La aplicación de la ciencia y el ingenio de nuestros trabajadores nos permite mantener un funcionamiento estable y mejorar procesos”, afirmó el director. “Cada pieza que fabricamos para el sector energético no solo resuelve un problema técnico, sino que es también una respuesta a las limitaciones que enfrentamos. Demuestra que podemos ser mucho más de lo que inicialmente fuimos diseñados para ser”.

Con esta reconversión estratégica, la empresa avileña no solo da una salida útil a sus residuos, sino que se inserta con precisión en dos de las prioridades nacionales: la recuperación inmediata de la generación eléctrica y la transición progresiva hacia una mayor soberanía energética.

El camino de Ciegoplast ilustra cómo la industria cubana, desde su base material y con creatividad, puede redirigir sus esfuerzos para sostener el desarrollo del país en momentos cruciales.

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