Uno de los componentes más visibles de la transformación del sistema financiero cubano es la incorporación de casas de cambio privadas. Ya funciona la primera de estas instituciones, ubicada en Santa Clara, Villa Clara, cuyo funcionamiento ha sido supervisado por el Banco Central de Cuba (BCC), entidad que ha ido adecuando las normas correspondientes. Además, existen otras solicitudes para la creación de entidades similares, según confirmó el propio BCC.
Ian Pedro Carbonell Karell, director del sistema de pagos del BCC, explicó en el programa televisivo Mesa Redonda que esta casa de cambio comenzó a operar tras cumplir con los requisitos regulatorios establecidos, los cuales buscan garantizar una operación segura y proteger los intereses de los consumidores.
El funcionario destacó que el impacto de esta institución trasciende la operatoria cotidiana del lugar donde está enclavada. Su aporte más relevante, subrayó, consiste en la información que genera sobre operaciones reales de mercado.
“No responde a publicaciones en redes ni a intenciones de compra o de venta, sino a operaciones reales, liquidadas y confirmadas de cambio”, precisó Carbonell Karell. Esos datos, añadió, permiten fundamentar mejor la tasa de cambio oficial que hoy se construye para el segmento 3, que es el segmento de las personas naturales y los actores económicos no estatales principalmente, y que hoy construye el Banco Central de Cuba.
La precisión resulta significativa en un contexto donde durante años han coexistido las tasas oficiales con referencias informales que presentan diferencias considerables. Mientras el Banco Central valora el dólar por encima de los 650 pesos cubanos en su tasa flotante, las referencias del mercado informal rondan los 700 CUP, según datos recientes.
Un proceso de transformación más amplio
La apertura de esta primera casa de cambio privada forma parte del paquete de transformaciones económicas y sociales aprobado en junio por la Asamblea Nacional del Poder Popular. Entre sus novedades se encuentra una mayor participación de actores privados en áreas que tradicionalmente estuvieron reservadas al Estado.
El vicepresidente del BCC, Alberto Javier Quiñones Betancourt, indicó que existen otras solicitudes para crear establecimientos similares y precisó que a los bancos estatales podrían incorporarse nuevas entidades con capital estatal, privado o extranjero. Asimismo, mencionó la creación de una plataforma digital para la realización de subastas de divisas y nuevas soluciones para las remesas con operaciones digitales y facilidades de transferencias desde el exterior.
La iniciativa llega en un momento en que Cuba atraviesa una crisis económica caracterizada por problemas de abastecimiento, inflación, dificultades energéticas y una persistente escasez de moneda extranjera. El turismo, históricamente una de las principales fuentes de divisas de la isla, tampoco ha recuperado completamente los niveles necesarios para aliviar las restricciones financieras.













