Implementan programa nuclear para enfrentar resurgimiento del gusano barrenador en América del Norte

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) articulan un ambicioso programa de cooperación científica para enfrentar el alarmante resurgimiento del gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax), una plaga que después de décadas bajo control ha reaparecido con fuerza en Centroamérica, México y Estados Unidos, poniendo en riesgo la cabaña ganadera y la seguridad alimentaria de la región.

De acuerdo con un comunicado difundido por la oficina de prensa de la FAO, el denominado Proyecto de Investigación Coordinada (PIC) —suscrito en el marco del Centro Conjunto FAO/OIEA de Técnicas Nucleares en la Alimentación y la Agricultura— se propone implementar acciones inmediatas basadas en la aplicación de la tecnología de insectos estériles (TIE), un método ecológico y probado que utiliza radiación ionizante para afectar la capacidad reproductiva de estos dípteros y así interrumpir su ciclo biológico.

El texto oficial precisa que la plaga, endémica en algunas naciones de Sudamérica pero erradicada durante décadas en el área norte del continente, había sido contenida gracias a programas exitosos de control fronterizo; sin embargo, a principios del pasado mes de junio de 2026, las autoridades sanitarias de Estados Unidos confirmaron el primer caso autóctono en más de cuatro décadas, lo que encendió todas las alarmas epidemiológicas y motivó la activación de este nuevo mecanismo multilateral.

La mosca parasita, cuyas larvas infestan a cualquier animal de sangre caliente —incluidos bovinos, equinos, porcinos, caninos y, en ocasiones, el ser humano— deposita sus huevos en los bordes de heridas abiertas, escoriaciones o membranas mucosas. Una vez eclosionadas, las larvas se introducen activamente en el tejido vivo, agrandando las lesiones y provocando infecciones secundarias que, de no mediar tratamiento quirúrgico o químico, resultan fatales en un alto porcentaje de los casos, con pérdidas económicas millonarias para los productores.

El nuevo PIC reunirá a un selecto grupo de expertos líderes provenientes de más de 20 países afectados o en riesgo, incluyendo naciones sudamericanas donde el parásito se considera endémico —como Brasil, Colombia, Venezuela y Argentina— con el objetivo de armonizar protocolos de vigilancia entomológica, estandarizar las dosis de irradiación y fortalecer las capacidades nacionales de diagnóstico temprano, así como diseñar estrategias de liberación masiva de machos estériles que reduzcan drásticamente las poblaciones silvestres.

En sus declaraciones recogidas por la fuente, el director general de la FAO, Qu Dongyu, subrayó que el actual brote en Centroamérica, México y Estados Unidos “es una advertencia oportuna de que las plagas y enfermedades no respetan territorios”, y enfatizó la urgencia de “abordar esta amenaza resurgente a través de las fronteras, con un enfoque de Una Sola Salud”. El alto funcionario agregó que este esfuerzo “requiere vigilancia permanente, cooperación internacional solidaria y una gestión coherente y sostenida en materia de monitoreo, ciencia e innovación”. En ese sentido, recalcó que “a través del Centro Conjunto FAO/OIEA y en el marco del nuevo PIC, estamos fortaleciendo herramientas probadas como la TIE, para ayudar a los países a proteger sus medios de subsistencia y construir sistemas agroalimentarios más resilientes frente a las amenazas emergentes”.

Por su parte, el director general del OIEA, Rafael Mariano Grossi, advirtió que “el regreso del gusano barrenador del Nuevo Mundo ya está causando graves daños en la región, amenazando a los animales, los medios de subsistencia y las economías locales, especialmente de los pequeños y medianos ganaderos”. Grossi insistió en que, mediante la ciencia y la tecnología nucleares con fines pacíficos, y con el esfuerzo coordinado de una nueva generación de investigadores, “el OIEA está ayudando a los países a fortalecer las herramientas que necesitan para detectar, suprimir y, en última instancia, controlar esta devastadora plaga, evitando así que se convierta en una crisis humanitaria y alimentaria de mayores proporciones”.

El programa, que se extenderá por un período inicial de cinco años, contempla además la creación de una red regional de laboratorios de irradiación, la capacitación de técnicos veterinarios y entomólogos, y el establecimiento de un sistema de alerta temprana basado en inteligencia artificial y modelación climática, que permita predecir los movimientos de la plaga en función de las rutas migratorias del ganado y las variaciones estacionales. La iniciativa cuenta con un fondo de emergencia de 15 millones de dólares, aportados por los Estados miembros y organismos donantes, y se espera que los primeros resultados operativos se materialicen en el último trimestre de 2026, con liberaciones pilotos en las zonas de mayor incidencia.

Cuba, aunque hasta el momento libre de la plaga en su territorio, ha sido convocada a participar como observadora en las reuniones técnicas del PIC, en virtud de su experiencia en el manejo de la mosca doméstica y otras plagas ganaderas, así como por su cercanía geográfica con las rutas de dispersión del insecto.

Especialistas del Ministerio de la Agricultura y del Instituto de Investigaciones de Sanidad Vegetal han manifestado su disposición a intercambiar experiencias y a reforzar la vigilancia en los puertos y aeropuertos, ante el incremento del tráfico comercial y de personas desde las zonas afectadas.

El resurgimiento de esta vieja conocida del continente americano, que en la década de 1950 causó estragos en las economías pecuarias de todo el hemisferio, ha puesto de nuevo sobre la mesa la imperiosa necesidad de mantener programas fitosanitarios y zoosanitarios permanentes, así como de fortalecer la cooperación Sur-Sur y triangular, tal como lo han demandado reiteradamente los países en desarrollo en los foros internacionales. La comunidad científica mundial sigue con atención los pasos de este proyecto, consciente de que su éxito no solo beneficiará a la ganadería, sino que sentará un precedente para el control de otras enfermedades transmitidas por vectores que afectan tanto a animales como a seres humanos.

 

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