Cierra reunión ministerial de la OMC sin consensos y con profundas fisuras entre sus 66 miembros

La reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) cerró este lunes sin lograr consensos sustantivos en los temas medulares que atraviesan a la institución de 66 miembros, evidenciando una vez más las dificultades para hallar puntos de convergencia en un escenario internacional signado por tensiones geopolíticas y crecientes presiones proteccionistas.

La cita, que debía concluir el pasado domingo, se extendió hasta la jornada de hoy en un postrero —y finalmente infructuoso— intento por salvar una declaración final que permitiera mostrar al menos un mínimo de unidad entre las partes. Sin embargo, las diferencias resultaron insalvables en asuntos clave como la reforma estructural del organismo, las reglas para el comercio electrónico transfronterizo y el rechazo a las medidas unilaterales que distorsionan los flujos comerciales globales.

Según trascendidos de fuentes cercanas al cónclave que solicitaron mantener el anonimato, el desenlace negativo se precipitó durante la sesión matutina de hoy, cuando la delegación de Brasil planteó objeciones de última hora al capítulo referido al comercio digital. La posición brasileña se sustentó en la ausencia de acuerdos paralelos en el ámbito de las negociaciones agrícolas, un tema particularmente sensible para las economías en desarrollo y que ha sido históricamente uno de los puntos más espinosos en la agenda de la OMC.

Previamente, los negociadores habían logrado perfilar un texto que parecía allanar el camino para un entendimiento mínimo, pero el movimiento de la delegación sudamericana terminó por revelar la fragilidad de los equilibrios alcanzados y evidenció la persistencia de visiones contrapuestas entre los países miembros.

El encuentro, que comenzó el jueves de la semana anterior, llegó ya lastrado por augurios pesimistas. El ambiente de desencuentro en torno a las asignaturas pendientes —muchas de ellas arrastradas por años de estancamiento— y la gravitación negativa que las turbulencias geopolíticas contemporáneas ejercen sobre el comercio internacional condicionaron desde el inicio cualquier aspiración de resultados ambiciosos.

Con este nuevo revés, la OMC acumula un nuevo capítulo de dificultades para demostrar su capacidad de respuesta frente a los desafíos que amenazan la estabilidad del sistema multilateral de comercio.

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