El proyecto de desarrollo local Delavida, radicado en Morón, Ciego de Ávila, se ha convertido en un referente de cómo la economía circular puede transformar desechos en oportunidades de progreso.
Desde su fundación en 2021, la iniciativa ha demostrado que con recursos endógenos y conocimientos autóctonos es posible reducir la dependencia de insumos importados y fortalecer la economía comunitaria.
Cada año, más de 20 toneladas de sebo bovino provenientes de empresas cárnicas del país se convierten en jabones y productos para la higiene y el cuidado de la piel. A ello se suman los aceites comestibles desechados en cocinas estatales, privadas y hoteles del destino Jardines del Rey, así como los restos del prensado de frutos como coco y sésamo, que se destinan a la alimentación animal. Nada se desperdicia: incluso los jabones defectuosos y las virutas se reincorporan al proceso para elaborar jabolina y otros derivados de limpieza, cerrando casi por completo el ciclo productivo.
La apuesta por la sostenibilidad se refleja también en la recuperación de envases en los puntos de venta y en la sustitución progresiva de bolsas plásticas por biodegradables. Los beneficios ambientales son palpables: reducción de desechos, ahorro de materias primas vírgenes y disminución de la huella de carbono, que se prevé potenciar con la instalación de un sistema fotovoltaico para cubrir parte de la demanda energética de la fábrica.
En el plano económico, el aprovechamiento de residuos como insumos abarata costos y amplía las oportunidades de negocio. Los productos de la marca Delavida, certificados por el Centro Nacional de Higiene y Epidemiología, se comercializan en los diez municipios avileños, en tiendas de Artex en los cayos Coco y Guillermo, y en la red minorista de varias provincias. Además, llegan a clientes internacionales a través de hoteles del destino Jardines del Rey.
La dimensión social del proyecto se concreta en su vínculo con hospitales provinciales y otras instituciones de salud pública. Sus preparados han contribuido al control de sepsis en Neonatología, al tratamiento de la escabiosis en Pediatría y a la higiene del personal médico y madres lactantes, sin reportar reacciones adversas en más de tres años de uso.
Con una línea de 53 artículos que incluye jabones, cremas, champús, aceites corporales, detergentes y aromatizantes, Delavida genera empleo digno para unas 70 personas, con una participación destacada de mujeres en puestos clave de producción y dirección.
Esta experiencia responde a las estrategias nacional y provincial para la Transición hacia la Economía Circular, alineadas con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Programa Nacional de Desarrollo Económico y Social.












