Villa Clara proyecta crecimiento en su producción cafetalera con miras a la soberanía alimentaria

En las montañas de Villa Clara, el renacer del café se consolida como un emblema de perseverancia y aplicación del conocimiento científico, con proyecciones de crecimiento que superan el 10 por ciento y compromisos de entrega de 55 toneladas en la cosecha actual.

Este esfuerzo, encabezado por productores dedicados y respaldado por instituciones estatales, refleja una estrategia integral para potenciar un cultivo tradicional de alto valor económico y social.

Pedro Blanco Méndez, director de la Empresa Agroforestal Jibacoa ubicada en el municipio de Manicaragua, declaró a la prensa que el colectivo se trazó compromisos concretos para recuperar las plantaciones, al aplicar nuevas estrategias que incluyen la siembra de 63,3 hectáreas (ha) y la rehabilitación de otras 36. El directivo enfatizó que estos avances son resultado de una planificación minuciosa y del aprovechamiento de los recursos disponibles, aun en condiciones complejas.

Este trabajo, aseguró, se ha realizado con el cambio de copa por variedades mejoradas de café robusta y la incorporación de cinco clones de procedencia vietnamita, lo que ha incrementado significativamente el potencial productivo del territorio. La introducción de estos clones, seleccionados por su alta resistencia y rendimiento, constituye un pilar fundamental en la modernización de los cafetales de la provincia.

La meta para la campaña en curso es la entrega de 55 toneladas (t), de las cuales nueve estarán destinadas a la exportación y las 46 restantes al consumo nacional para la canasta familiar normada, precisó. Este objetivo refleja un equilibrio entre la generación de divisas para el país y el cumplimiento de los compromisos con la población, priorizando la sustitución de importaciones y el avance hacia una mayor soberanía alimentaria.

Asimismo, explicó que la cosecha deberá concluir alrededor del próximo 15 de febrero para luego proceder a la preparación de los cafetales, y se prevé crecer en todos los indicadores, extender la siembra a 100 ha y cosechar 67 t del aromático grano. Estas proyecciones subrayan la voluntad de no solo recuperar los niveles históricos, sino de expandir sostenidamente la base productiva.

A pesar de las limitaciones de recursos, la atención diferenciada al Plan Turquino Bamburanao forma parte de la agenda de trabajo del Buró del Partido y la Comisión Provincial al frente del programa, en los empeños por elevar la calidad de vida de sus habitantes. Foto: Idalia Vázquez Zerquera. El desarrollo integral de esta zona montañosa es visto como un factor inseparable del éxito económico del cultivo, reconociendo que el bienestar de los productores y sus comunidades es la base de cualquier progreso duradero.

Un aspecto crítico para el desarrollo de esta actividad es la situación de las vías de comunicación en la zona del Plan Turquino-Bamburanao, según explicó Juan Carlos Ferriol Navarro, al frente de la Dirección Provincial de Transporte. Esta limitante infraestructural representa uno de los mayores desafíos para la eficiencia logística y la comercialización oportuna de la cosecha.

El funcionario explicó que las rutas están deterioradas, lo que conlleva a roturas de los vehículos de doble tracción necesarios para el acceso, y muchas de ellas llevan tiempo sin funcionar debido al mal estado de los puentes. Este escenario obliga a destinar recursos adicionales al mantenimiento vehicular y dificulta la entrada de insumos y la salida del producto terminado.

Aunque se ha trabajado en algunos tramos de vías hasta la comunidad montañosa de Jibacoa, se requiere de una inversión mayor para estabilizar el servicio de transporte intramontano, señaló. La solución definitiva a esta problemática es identificada como una necesidad prioritaria para desatar todo el potencial productivo de la serranía villaclareña.

Para los consumidores, el impulso a este cultivo es vital; de ahí que potenciar la producción nacional de café no es un lujo, es una necesidad urgente, declaró a la ACN Luis Manuel Pérez Alcántara, residente en el centro histórico de la ciudad. Su opinión refleja un sentimiento popular extendido, que valora cada esfuerzo por incrementar la oferta interna de un producto de consumo masivo y profundamente arraigado en la cultura nacional.

La demanda es creciente, los precios de los insumos importados son muy elevados; por lo que se necesita que la gestión local cubra la demanda del territorio, convencidos de que cada t que se coseche en Villa Clara resulta un paso hacia la soberanía alimentaria que tanto necesitamos, afirmó. Este llamado subraya la dimensión estratégica del programa cafetalero, más allá de sus números inmediatos.

En la central geografía la producción de café se consolida como un rubro de importancia económica y social, cuya expansión y tecnificación son claves para satisfacer la demanda interna y generar ingresos por exportación, a pesar de los retos logísticos que aún persisten en el acceso a las zonas montañosas. La apuesta por la ciencia, la técnica y la gestión eficiente se erige como el camino para superar obstáculos históricos.

La tradición cafetalera en estas tierras se remonta a más de dos siglos, con la llegada de colonos franceses que introdujeron el cultivo en el macizo de Guamuhaya; esta herencia se ha mantenido viva, convirtiendo al café en parte de la identidad cultural y económica de la montaña villaclareña. Preservar y potenciar esta tradición es un acto de reafirmación patrimonial y de desarrollo económico.

Sobre esta base histórica y productiva, se erige la Empresa Agroforestal Jibacoa, entidad que desde su fundación ha tenido la misión de organizar, impulsar y desarrollar la actividad forestal y agropecuaria, con especial énfasis en el cultivo del café, en la región central de Cuba. Su labor articula los esfuerzos de los productores, la asesoría científica y las políticas gubernamentales de apoyo al sector.

Con sede en el municipio de Manicaragua, la entidad no solo gestiona las plantaciones, sino que también se vincula estrechamente con la investigación científica a través de convenios con centros de referencia nacional para el estudio y desarrollo de variedades vegetales mejoradas. Esta sinergia entre la producción y la ciencia es un sello distintivo de la estrategia actual.

La historia de la Empresa Agroforestal Jibacoa es, por tanto, la historia del esfuerzo sostenido por mantener viva una tradición agrícola emblemática, enfrentando los desafíos de cada época con innovación y compromiso, para asegurar que el aroma del café villaclareño siga siendo parte del patrimonio productivo de la nación. Su trayectoria simboliza la resiliencia y la capacidad de reinventarse ante las adversidades.

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