Vietnam ajustará a la baja su plan de exportaciones de arroz a partir de 2026, un año considerado de mucha competencia y altos riesgo en el mercado, sobre todo en segmentos de precios bajos y medio. Esta decisión refleja una adaptación proactiva a las complejas dinámicas del comercio internacional de alimentos.
Para este año las ventas al exterior de ese cereal rondarán los siete millones de toneladas, un millón menos que en 2025, adelantó el presidente de la Asociación de Alimentos de Vietnam (VFA, por sus siglas en inglés), Do Ha Nam. La cifra establece un parámetro claro para la industria, marcando una desaceleración controlada frente a los volúmenes récord de ejercicios anteriores.
La reducción, dijo, no solo responde a las condiciones del mercado, donde existe un exceso de oferta, sino que forma parte de un cambio estratégico en la industria arrocera enfilado a mejorar la calidad y aumentar el valor para poner especial énfasis en los segmentos de gama alta. Este giro desde un modelo cuantitativo hacia uno cualitativo busca reposicionar al arroz vietnamita, potenciando su reputación y rentabilidad en un contexto global competitivo.
Según Ha Nam, citado por el portal de a VFA, las principales oportunidades para la gramínea vietnamita se abren precisamente en los mercados de Japón, la Unión Europea, Estados Unidos, Australia y Oriente Medio, todos de gama alta y donde se aprecia mucho el ST25 de la nación indochina por su buena calidad y precio competitivo. La focalización en estos destinos exigentes requiere de una estandarización de procesos, certificaciones de origen y una logística de exportación acorde con los más altos estándares.
El directivo llamó también la atención sobre la necesidad de promover contratos gubernamentales para las exportaciones de arroz con Ghana y Singapur. Este tipo de acuerdos bilaterales ofrece mayor estabilidad y predictibilidad a los flujos comerciales, contrarrestando en parte la volatilidad del mercado abierto.
Refiriéndose al comportamiento de las ventas al exterior en lo que va de año, precisó que en las dos primeras semanas de enero se enviaron unas 250 mil toneladas a Filipinas, pero los precios no experimentaron fluctuaciones significativas debido a las elevadas existencias remanentes de 2025. Este dato inicial confirma el escenario de presión a la baja sobre los precios, motivado por inventarios altos a nivel regional.
Además, el sistema de cuotas de importación de ese país complica las exportaciones vietnamitas, especialmente durante los períodos de cosecha más alta. Estas barreras administrativas representan un desafío logístico y comercial adicional para los exportadores, quienes deben planificar sus envíos con gran precisión.
Vietnam exportó el pasado año 8.06 millones de toneladas de arroz y obtuvo ingresos por más de 4.1 mil millones de dólares, cifras que representaron decrecimientos de un 10.8 por ciento en volumen y de un 27.6 por ciento en valor respecto a 2024. La marcada caída en el valor, muy superior a la del volumen, subraya la presión sobre los precios y justifica plenamente la nueva estrategia de buscar mercados que valoren y paguen más por un producto de superior calidad.













