Tras un cuarto de siglo de conversaciones, el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE) suscribieron este sábado en Asunción un acuerdo comercial histórico, concretado en el mismo escenario —el Gran Teatro Asunción Flores del Banco Central de Paraguay— donde en 1991 se firmó el Tratado fundacional del bloque sudamericano.
Este pacto, que perfila la mayor zona de libre comercio del mundo al integrar economías con un producto interno bruto conjunto cercano a los 2 900 billones de dólares, fue rubricado ante la presencia de los máximos representantes de ambos bloques y varios mandatarios invitados.
El presidente paraguayo y anfitrión, Santiago Peña, en su calidad de presidente pro tempore del Mercosur, subrayó que “Paraguay reafirma su rol como un país que tiende puentes firmes de diálogo y confianza con el mundo” y, en su cuenta de X, añadió: “Este paso histórico beneficiará a millones de personas en el mundo y reafirma a Paraguay como un actor comprometido con la integración, la cooperación y un futuro compartido”.
El acuerdo eliminará aranceles a aproximadamente el 92% del intercambio bilateral en un plazo de hasta 15 años —con salvaguardas para sectores sensibles— y se estima que impulsará las exportaciones de la UE al Mercosur en un 39% y las del bloque sudamericano a Europa en un 17%.
La firma se produjo en un contexto global de tensiones comerciales, lo que llevó a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a declarar ante más de 800 asistentes: “Elegimos el comercio justo sobre los aranceles; elegimos una asociación de largo plazo sobre el aislamiento”.
Von der Leyen celebró en redes: “25 años de trabajo. El acuerdo UE-Mercosur es el logro de una generación. Para el beneficio de las generaciones venideras. ¡Viva la amistad entre nuestros pueblos y nuestros continentes!”.
Por su parte, António Costa, presidente del Consejo Europeo, afirmó que con este acuerdo “estamos muy cerca de hacer realidad el sueño común en el que nos embarcamos hace un cuarto de siglo” y remarcó que envía “un mensaje claro al mundo: defensa del comercio libre basado en reglas, del multilateralismo y del derecho internacional”.
“No aspiramos a crear esferas de influencia, sino esferas de prosperidad compartida, basadas en la confianza, cooperación, el respeto y la soberanía de nuestras democracias”, añadió.
Junto a los líderes europeos, firmaron los representantes de los estados miembros del Mercosur, con la notable ausencia del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien fue representado por su canciller.
Como testigos de honor estuvieron los presidentes Javier Milei de Argentina y Yamandú Orsi de Uruguay, quien destacó la convicción detrás del pacto: “algunos acuerdos se firman cuando las condiciones son ideales, otros cuando las circunstancias lo exigen y están aquellos que se construyen porque existe una convicción profunda de que vale la pena sostenerlos en el tiempo. Este es uno de ellos”. Los mandatarios invitados Rodrigo Paz de Bolivia y José Raúl Mulino de Panamá también enfatizaron el carácter transformador del acuerdo y el papel logístico de sus países.
Pese a la firma, el texto aún debe ser ratificado por los parlamentos de ambas regiones, un proceso complejo pero que las partes consideran un paso irreversible hacia una integración estratégica que ampliará el flujo de bienes, inversiones y cooperación entre más de 720 millones de consumidores.













