Transforman residuales porcinos en energía limpia y fertilizantes en Matanzas

En el municipio de Martí tiene lugar una construcción a gran escala de biodigestores asociados a instalaciones porcinas, entre los proyectos de mayor relevancia impulsados en este territorio de la occidental provincia de Matanzas.

La iniciativa, que se ejecuta con financiamiento internacional y participación de entidades nacionales, transformará los residuales porcinos en fuentes energéticas y fertilizantes orgánicos para beneficio de miles de lugareños.

Las estructuras cumplirán el propósito de producir precisamente biogás y biometano, con destino al transporte público, el suministro energético local y a la obtención de fertilizantes orgánicos, y el beneficio estimado de miles de lugareños. De esta forma, los desechos de la actividad porcina, tradicionalmente una fuente de contaminación, se convierten en un recurso estratégico para el desarrollo territorial.

Según el reporte publicado en la web de Radio 26, emisora provincial, la “iniciativa cuenta con el respaldo de programas de cooperación internacional y entidades nacionales, impulsoras de la introducción de tecnologías más eficientes, como los biodigestores de membrana, orientados a una gestión más sostenible de los residuos orgánicos, y de la reducción del impacto ambiental”.

Estos modernos sistemas permiten una mayor eficiencia en la captación del gas y reducen significativamente las emisiones de metano a la atmósfera, contribuyendo a la mitigación del cambio climático.

El desarrollo de los biodigestores en la provincia no solo contribuye a la generación de energía limpia, sino también a la economía circular, al integrar la producción agropecuaria con la obtención de energía y fertilizantes, en correspondencia con las políticas de desarrollo territorial y enfrentamiento al cambio climático, argumenta la nota.

El ciclo productivo que se cierra con estos sistemas permite reducir la dependencia de fertilizantes químicos importados y disminuir la huella de carbono de la actividad agropecuaria.

El avance de estas experiencias posiciona a Matanzas entre los territorios con mayor potencial para el aprovechamiento del biogás en Cuba, en medio de los desafíos energéticos y ambientales enfrentados por el país. La provincia, que cuenta con una significativa masa porcina y una tradición agropecuaria consolidada, se convierte en laboratorio natural para probar tecnologías que luego podrían replicarse en otras regiones de la isla.

Los biodigestores constituyen alternativa para la producción de energía renovable y el aprovechamiento de residuos orgánicos, en un contexto marcado por la necesidad de diversificar la matriz energética y fortalecimiento de la sostenibilidad ambiental.

La experiencia en Martí demuestra que es posible articular la solución de problemas ambientales con la generación de beneficios económicos directos para las comunidades rurales, al tiempo que se reduce la presión sobre el sistema electroenergético nacional.

El proyecto prevé la instalación de múltiples biodigestores de membrana en las principales granjas porcinas del municipio, con capacidades adaptadas al volumen de residuales generados en cada instalación.

El biometano obtenido tras el proceso de purificación podrá emplearse como combustible para el transporte público local, sustituyendo parcialmente la demanda de diésel y gasolina en un contexto de estrechez energética. Paralelamente, los fertilizantes orgánicos resultantes del proceso de digestión mejorarán la productividad de los suelos dedicados a la agricultura urbana y suburbana.

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