El fabricante automotriz Stellantis NV, propietario de Jeep, y Hyundai están implementando estrategias para contrarrestar el posible impacto de los aranceles del 25% impuestos por el presidente Donald Trump a los autos importados.
Mientras Stellantis ofrece descuentos equivalentes a precios para empleados en casi toda su gama de vehículos, Hyundai se comprometió a mantener sus precios estables hasta el 2 de junio, incluyendo su marca de lujo Genesis.
Stellantis, que produce marcas como Ram, Dodge y Chrysler, confirmó en un comunicado que su promoción excluye solo algunos modelos y versiones especiales.
Según personas cercanas al plan, los compradores pueden elegir entre el descuento para empleados o incentivos en efectivo, una flexibilidad clave para quienes enfrentan deudas mayores al valor de reventa de sus autos usados.
Hyundai, por su parte, busca brindar certidumbre ante la incertidumbre de los consumidores. “Sabemos que los consumidores no están seguros sobre la posibilidad de un aumento de precios y queremos brindarles cierta estabilidad en los próximos meses”, declaró José Muñoz, director ejecutivo de la firma surcoreana en Estados Unidos.
Estas medidas reflejan la presión de la industria ante el riesgo de que los aranceles incrementen los costos de los autos nuevos, cuyo precio promedio ronda los 50 000 dólares, en un contexto de altas tasas de interés y demanda debilitada.
Ford también anunció un programa de descuentos similar esta semana, señalando que los gravámenes podrían alterar las cadenas de suministro y añadir miles de dólares a los costos de producción, informó Bloomberg.
Impacto en márgenes y ajustes estructurales
Las acciones podrían forzar a otros fabricantes a seguir el ejemplo, reduciendo márgenes en una industria que ya enfrenta costos arancelarios, cambios regulatorios y una demanda incierta de vehículos eléctricos.
Stellantis, además de los descuentos, anunció esta semana la paralización temporal de plantas de ensamblaje, tren motriz y estampado en Estados Unidos, Canadá y México, lo que afectó a 900 trabajadores.
La compañía lucha por recuperar cuota de mercado tras una caída del 12% en ventas en EE.UU. durante el primer trimestre, su séptimo descenso consecutivo.
Bajo el ex CEO Carlos Tavares, la estrategia se centró en subir precios y recortar costos, lo que dejó vacíos en su oferta de modelos. Stellantis espera revertir la tendencia con nuevos lanzamientos en la segunda mitad del año, incluida una camioneta Ram eléctrica.