En el actual escenario de bancarización que vive el país, las instituciones financieras insisten en que la agilidad y la responsabilidad individual constituyen los pilares fundamentales para la protección de activos ante la pérdida o el robo de tarjetas magnéticas.
La seguridad de los fondos personales no solo depende de la robustez de los sistemas informáticos, sino de la capacidad del titular para neutralizar el riesgo en el menor tiempo posible.
Cuando ocurre un evento de extravío o sustracción, el primer paso esencial consiste en la notificación inmediata a la Central de Medios de Pagos Electrónicos a través de los canales telefónicos habilitados para este fin.
Esta vía de comunicación permite el bloqueo instantáneo del servicio y previene cualquier intento de fraude o extracción no autorizada por parte de terceros.
Como alternativa de alta eficiencia, la plataforma Transfermóvil ofrece una solución digital autónoma que prescinde de la asistencia telefónica.
Dentro del apartado de configuración de esta aplicación, el usuario dispone de la herramienta para gestionar la reimpresión de la tarjeta RED, donde debe especificar el extravío como motivo formal de la solicitud. Este procedimiento no solo inhabilita el soporte físico perdido, sino que inicia de manera automática el proceso de reposición para el cliente.
El sistema bancario cubano enfatiza que la autoprotección es clave en el entorno digital. Evitar el resguardo de claves junto al plástico y actuar con celeridad son decisiones que marcan la diferencia entre la seguridad del patrimonio y la pérdida económica.













