Como parte de los esfuerzos por paliar la crítica situación energética que enfrenta Cuba, el buque Anatoly Kolodkin, procedente de la Federación de Rusia, atracó en el puerto de Matanzas con un cargamento de 100 mil toneladas de crudo, destinado a garantizar las operaciones de generación eléctrica y el desarrollo de actividades esenciales para la población.
La información fue confirmada por el Ministerio de Transporte de Rusia a través de su sitio web oficial, donde precisaron los detalles de la operación humanitaria.
La llegada del combustible se produce en un contexto de endurecimiento de las medidas coercitivas unilaterales impuestas por Estados Unidos contra Cuba. En la víspera, un funcionario estadounidense declaró al diario The New York Times que la Guardia Costera de Estados Unidos no cerraría el paso al petrolero ruso a pesar del bloqueo impuesto a Cuba por la Administración de Donald Trump.
El propio presidente estadounidense restó importancia al asunto cuando los periodistas le preguntaron al respecto a bordo del Air Force One el domingo por la noche. “No nos importa que alguien reciba un cargamento, porque lo necesitan; tienen que sobrevivir”, dijo el mandatario, citado por NYT.
Estas declaraciones contrastan con las acciones ejecutivas firmadas por Trump el pasado 29 de enero, que permiten a Estados Unidos imponer aranceles a las importaciones de países que suministren petróleo a Cuba, en un nuevo intento por asfixiar la economía cubana y obstaculizar el acceso a fuentes energéticas.
Las medidas unilaterales de Washington han causado una escasez grave de combustible en Cuba. Ante esta situación, el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, ha denunciado en reiteradas ocasiones el impacto del “bloqueo energético” impuesto por el gobierno estadounidense. El Presidente cubano calificó como “condenable que una potencia, con la dimensión que tiene Estados Unidos como potencia, asuma una política tan agresiva y tan criminal hacia una pequeña nación”.
El presidente reconoció que Cuba enfrenta serios problemas de disponibilidad de crudo para garantizar la generación eléctrica y las actividades básicas, debido a que desde diciembre no ha ingresado combustible al país.
El arribo del cargamento ruso constituye así un gesto de solidaridad y cooperación entre naciones, en un momento crucial para el pueblo cubano, afectado por las históricas limitaciones derivadas del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos por más de seis décadas.













