Moscú advierte que Europa pagará un alto precio por prescindir del gas ruso

La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, aseveró este martes que la decisión de la Unión Europea (UE) de prohibir la importación de gas natural licuado (GNL) o transportado a través de Rusia constituye, en la práctica, una renuncia a la soberanía y la libertad de acción del bloque comunitario.

“De momento, es difícil determinar si son elices vasallos o esclavos infelices, algo que el tiempo mostrará”, comentó la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores del gigante euroasiático.

Zajárova enfatizó que el bloque comunitario “ha renunciado a la libertad en cualquier caso”, al vincular su seguridad energética casi exclusivamente a los suministros estadounidenses de GNL, que calificó de más costosos y sujetos a intereses geoestratégicos ajenos a los europeos. Esta postura, según Moscú, convierte a la UE en un actor subordinado en el escenario internacional.

Las declaraciones de la diplomática se producen como respuesta directa al reciente anuncio formal de Bruselas sobre el establecimiento de un reglamento que, a partir de 2027, prohibirá a los estados miembros importar gas de origen ruso, culminando así un proceso de sanciones iniciado años atrás.

Las autoridades de Moscú han advertido en múltiples ocasiones a Europa Central y Occidental que les costaría mucho el error de prescindir de sus hidrocarburos. La advertencia sobre las consecuencias económicas fue planteada de manera clara hace casi dos años desde el más alto nivel.

“Quienes rechacen los suministros de portadores de energía de Rusia, la comprarán más cara y a través de mediadores”, aseveraron desde el Kremlin.

El marco estratégico de esta confrontación fue delineado previamente por el presidente ruso, Vladimir Putin. Al abordar la cuestión energética en 2024, denunció que “Occidente no quiere competencia, porque no puede hacerle frente, a menudo pierde en una lucha justa y recurre a la discriminación, presentándola bajo el pretexto de una supuesta solidaridad euroatlántica, la lucha por los derechos humanos, etcétera”.

En ese mismo discurso, el mandatario añadió que, históricamente, los principales instrumentos de la infraestructura de apoyo al mercado mundial de la energía se han concentrado en manos de los occidentales. Según su análisis, las élites de Occidente llegaron a creer que podían cortar el acceso a dicho sistema a los países políticamente indeseables, expulsándolos arbitrariamente del mercado.

No obstante, Putin enfatizó que esta política es contraproducente y acelera el cambio en los equilibrios globales. “Son Europa y Norteamérica las regiones que están perdiendo gradualmente sus posiciones en la economía mundial a causa de esas prácticas”, concluyó el jefe de Estado, insinuando que las medidas restrictivas contra Rusia están acelerando la fragmentación del sistema energético global y el declive relativo de la influencia occidental.

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