Meliponicultura familiar en Cienfuegos potencia polinización natural y agroecología

En un esfuerzo por preservar la biodiversidad y promover prácticas agroecológicas, la provincia de Cienfuegos destaca por el desarrollo de la meliponicultura, una actividad liderada por productores como Yoelvis Caballero, propietario de la finca Palmarito y reconocido como uno de los mayores productores de abejas meliponas en el territorio, donde creó un emporio con más de 500 colmenas. Su trayectoria ejemplifica cómo el conocimiento tradicional y la innovación pueden converger para generar sistemas productivos resilientes y sostenibles.

En declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias, Caballero explicó que sus abejas polinizan los cultivos de calabaza, ajonjolí, melón y pepino, en su granja ubicada en el municipio de Palmira, y la de otros productores, radicados en los límites de Cumanayagua. Este servicio ecológico no solo optimiza los rendimientos agrícolas, sino que también fomenta la colaboración entre campesinos de la región, creando una red de beneficio mutuo basada en los procesos naturales.

Aclaró que la polinización sustituye el uso de fertilizantes químicos, lo cual permite obtener mejores rendimientos y productos agrícolas más saludables. Este enfoque reduce los costos de producción, minimiza el impacto ambiental y contribuye a la soberanía alimentaria desde parámetros de calidad y sanidad.

Dedicado a la meliponicultura, durante los últimos 30 años, Caballero logró conocimientos profundos sobre toda la actividad de las abejas, que les permitieron planificar estrategias para un mejor cuidado. Su aprendizaje continuo, basado en la observación y la experimentación, lo ha llevado a dominar cada etapa del ciclo de vida de estas abejas nativas.

Por ejemplo, dijo, que para lograr la diversificación de la especie Melipona beecheii y mejorar la genética, trajeron ejemplares de Sancti Spíritus y de otros territorios a fin de evitar la consanguinidad de esos insectos. Esta práctica de intercambio genético es fundamental para mantener poblaciones fuertes y adaptables, asegurando la continuidad de la especie y la productividad de la miel.

El meliponicultor aplica el desarrollo diferenciado de sus colmenas. al dividirlas en grupos para la obtención de abejas paternas, maternas y nodrizas. Este manejo especializado permite optimizar los recursos y garantizar una producción estable y de alta calidad a lo largo del año.

Caballero transmitió sus conocimientos a los familiares más allegados, su esposa Eridaisy López Rodríguez, hijos y nuera, quienes se consagraron a la actividad del cuidado de las meliponas. La integración familiar en el proyecto no solo garantiza su sostenibilidad, sino que también fortalece los lazos intergeneracionales en torno a un oficio con profundo arraigo cultural y ecológico.

Junto a su familia realiza la limpieza de los meliponarios, división de colmenas, colocación de alzas melarias y extracción de miel. Cada miembro asume responsabilidades específicas, conformando un equipo de trabajo cohesionado que hace posible la escala productiva alcanzada.

Al cierre del último año, la familia entregó para la comercialización 100 litros de miel a la Empresa Apícola Cubana (Apicuba). Esta entrega representa un aporte concreto al plan económico nacional y evidencia la capacidad productiva de modelos familiares bien organizados y técnicamente capacitados.

Abundó el agricultor sobre su participación en eventos científicos, con proyectos de desarrollo local, círculos de interés de centros estudiantiles y capacitaciones con especialistas en la materia en la provincia. Su rol como divulgador contribuye a formar conciencia ambiental y a despertar vocaciones entre los más jóvenes hacia las ciencias agropecuarias y la conservación.

Yoelvis Caballero, propietario de la finca Palmarito. Foto: ACN.

También en la finca recibieron visitas de grupos y organismos nacionales, como Apicuba y las inspecciones de la Agricultura Urbana. Estos intercambios validan los estándares productivos de Palmarito y facilitan la réplica de sus buenas prácticas en otras unidades productivas del país.

Palmarito, como finca, se dedica además al cultivo del arroz, maíz, sorgo, boniato, yuca y plátano. La combinación de la meliponicultura con la agricultura diversificada convierte a esta propiedad en un polo de producción de alimentos donde cada componente del sistema se complementa, optimizando el uso de la tierra y los recursos biológicos.

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