Logran científicos cubanos resistencia genética a plaga del tetuán en cultivos de boniato

El Instituto de Investigaciones de Viandas Tropicales (Inivit), ubicado en el villaclareño municipio de Santo Domingo, impulsa, de conjunto con el Instituto de Cultivos Alimentarios de la Academia de Ciencias Agrícolas de Jiangsu, en China, el Programa de Mejoramiento Genético del boniato en Cuba, una iniciativa que ya acumula 24 años de resultados sostenidos.

En declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias, Alfredo Morales Rodríguez, director adjunto del centro, calificó la iniciativa como una de las más longevas y exitosas dentro de la cooperación sur-sur, con un flujo continuo e ininterrumpido que ha permitido más de 20 intercambios científicos bilaterales y, por consiguiente, la formación de capacidades técnicas en ambos países.

El programa de colaboración con China, dijo, posee un objetivo principal, centrado en la superación de las limitaciones impuestas por la genética hexaploide del boniato, de gran complejidad en comparación con cultivos de consumo frecuente como maíz, frijol y arroz. Comentó que otras metas se han diversificado a lo largo de dos décadas de trabajo e incluyen el incremento del rendimiento potencial y la estabilidad fenotípica de las variedades del boniato cubano, así como desarrollar cultivos con resistencia duradera a la plaga del tetuán (Cylas formicarius).

El programa de colaboración también incentiva la reducción a menos de 120 días del ciclo de cosecha para lograr el escape a estreses bióticos y abióticos, además de formar capacidades técnicas en el Inivit para el manejo de germoplasma, hibridación dirigida y selección fenotípica masiva, enfatizó el directivo.

Añadió que los beneficios para el boniato son notables, pues en términos de rendimiento, las variedades mejoradas superan a las tradicionales en un 256 por ciento (%), con una ganancia genética acumulada de 0,20 a 0,37 toneladas (t) por hectárea cada año. La variedad insignia, INIVIT B2-2005, produce en promedio siete toneladas más que cualquier otro cultivo comercial y hoy ocupa el 52 por ciento del área dedicada al boniato en Cuba, lo que ha contribuido a elevar el rendimiento nacional promedio de cuatro a 11 toneladas por hectárea, aseguró.

Significó que en cuanto al enfrentamiento a las plagas, se han identificado cinco genotipos con resistencia confirmada al tetuán, destacando INIVIT B-2022 por su efecto de antibiosis que suprime la emergencia de adultos y sobre el cual existen artículos publicados en una de las 10 revistas más importantes del mundo en términos de ciencia de las plantas.

El director adjunto subrayó que se ha logrado reducir en un 60 por ciento la incidencia de enfermedades virales y se han desarrollado variedades con índice de susceptibilidad a la sequía inferior, lo que las califica como tolerantes al estrés hídrico. En el ámbito nutricional, indicó, se liberó en 2016 INIVIT BM 90, el primer cultivo de pulpa morada de Cuba, rico en antocianinas y con propiedades antioxidantes.

Fundado en noviembre de 1967 y adscrito al Ministerio de la Agricultura, el Inivit se ha dedicado todos estos años a la investigación, desarrollo y producción de semillas en viandas tropicales y fruta bomba, consolidando un legado científico que hoy sitúa al boniato cubano entre los cultivos con mayores avances genéticos en el país.

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