José y Michel, súbditos del Rey del Sur

Ha vuelto el Rey del Sur a las líneas férreas de los campos del municipio de Jesús Menéndez y mitiga la ansiedad de muchas personas que deben viajar para satisfacer necesidades laborales, médicas, estudiantiles, de ocio… Y hasta para el traslado de productos de la canasta básica tiene espacio reservado.

“El coche motor presta servicios en completa disposición técnica. Así lo valoraron los expertos de Ferrocarriles, quienes, después de un riguroso examen, autorizaron la circulación”, afirman José Agustín Díaz García y Michel García Rodríguez, trabajadores de la unidad empresarial de base (UEB) Logística, de la Empresa Provincial de Transporte, artífices del “milagro”.

José Agustín y Michel, cuales súbditos del monarca de hierro y de la voluntad popular, asumieron el desafío de devolverle la vida útil al vetusto medio, que reina en esos apartados parajes de la amplia zona sur de ese territorio.

José Agustín (extremo izquierdo) y Michel desafían imponderables y vencen obstáculos. Foto: Ángel Chimeno Pérez.

Un equipo…

Para ser más exacto, la sobrevida del “gigante” no es un acto de magia, es resultado del interés de las máximas autoridades partidistas y gubernamentales en la provincia y la localidad, y del empeño de José Agustín y Michel, balancistas y distribuidores de la UEB citada, pero con amplia experiencia en cuestiones de mecánica.

Con la sencillez y la modestia propias de los héroes, ellos aclaran que lideraron los trabajos, mas “fue decisivo el apoyo y la participación de Jorge Díaz Almaguer y Yunier Salazar Medina, maquinista y conductor, respectivamente, del coche motor; y del soldador César Elías Arias Téllez, quien puso sus manos, sabiduría, equipos y herramientas particulares al servicio del proyecto. “César estuvo todo el tiempo al lado de nosotros”, testifican.

“Si los miembros del equipo se integran como un sistema, y cada uno actúa de manera coordinada con los demás y atiende sus encargos con responsabilidad y compromiso, el proceso fluye y las labores se cumplen con más facilidad, aunque los retos sean mayores”, sostiene José Agustín, y Michel asiente con un gesto. Ellos han formado un dúo para respetar.

“Asumimos el encargo del Partido y el Gobierno como una tarea de choque. Nos dijeron que por el trabajo solo devengaríamos el salario normal y aceptamos, a pesar de saber su envergadura. Fueron jornadas largas y extensas. Viajes casi diarios de ida y vuelta desde Las Tunas hasta Chaparra, porque había recursos que se fabricaban en nuestros talleres, donde están las herramientas de maquinado necesarias”, reseñan.

En la UEB también hay retos. Foto: Ángel Chimeno Pérez.

La adaptación

“El Rey del Sur estuvo parado dos años y cinco meses”, rememoran y comentan: “En solo 21 días logramos la adaptación de un motor YaMZ-238 de un KP3 con todos sus agregados; usado, pero en un estado técnico muy bueno”.

Cuentan que el 25 de julio entregaron el equipo en completa disposición técnica, listo para cumplir su encomienda a las máximas autoridades del Partido y el Gobierno en la provincia y el municipio y, por supuesto, al pueblo, y que las faenas comprendieron toda la instalación eléctrica del motor, pizarra, cabina del conductor, salón de pasajeros…

Ahora, “sentimos gran satisfacción por nuestro aporte a miles de personas de zonas rurales alejadas y muchas de difícil acceso”, exclaman y sus rostros denotan la alegría que les proporciona la solución del problema.

Evocación de otros retos

Lo realizado es solo una página de la extensa obra de servicios al bien público protagonizada por José Agustín y Michel, quienes de manera desinteresada han puesto conocimiento, experiencias y voluntad ante cada reto.

Ya habían hecho algo similar con el carahata de Majibacoa, que también recorre zonas intrincadas de ese municipio, pero la prueba de fuego la tuvieron en las aciagas jornadas de la pandemia covid-19, en las que se levantaron con la misma hidalguía y entereza para apoyar a las fuerzas que combatían la letal enfermedad.

José Agustín desafió su alergia al cloro y, junto a Michel y otros compañeros, estuvo en zona roja casi las 24 horas del día y convirtieron ómnibus en hospitales móviles, microbuses en ambulancias…, “hacíamos el desmontaje y el montaje de todos los recursos que requerían esos medios de transporte para salvar vidas”.

En perspectiva

Como si no fuera suficiente la vasta trayectoria, José Agustín y Michel ya proyectan para septiembre devolverle la vitalidad al coche motor de Manatí, un transporte que une a las ciudades de Las Tunas con la cabecera de ese municipio del norte tunero y la zona del puerto de Manatí.

Y no hay razones para dudar del triunfo, porque el aval está en todo lo hecho como súbditos del Rey del Sur y de otro soberano: el pueblo.

Súbditos con coronas

Ellos portan, también, con dignidad la corona de sacrificios, que bien merece elogios. José Agustín, en casi tres décadas de labor ininterrumpida en esta UEB, tuvo oportunidades y las aprovechó trabajando y estudiando hasta dominar el sistema integral de mecánica, después de dos años y cinco meses de misión militar en los campos de la República Popular de Angola.

Hace 16 años que Michel encontró en su colega un guía que ha seguido desde su llegada a la UEB; ambos han formado un equipo que realiza “milagros” con su espíritu innovador, voluntad y entrega.

(Tomado de periódico 26)

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