Guerra con Irán hunde confianza del consumidor en Estados Unidos

El pesimismo entre los estadounidenses respecto a la economía de Estados Unidos se ha intensificado en medio de la escalada del conflicto con Irán, que continúa sacudiendo los mercados financieros globales y erosionando el ánimo en todos los estratos de ingresos, incluido el de los hogares más acaudalados, según los últimos datos oficiales.

La confianza del consumidor cayó un 6 % este mes hasta una lectura final de 53.3, dijo el viernes la Universidad de Michigan, una caída más pronunciada que la informada a principios de mes, cuando la guerra acababa de comenzar. La confianza se encuentra ahora en su punto más bajo desde diciembre. El nivel del viernes fue inferior a la lectura de 54.2 que los economistas proyectaron en una encuesta de la firma de datos FactSet.

El conflicto en Medio Oriente ha impulsado al alza los precios mundiales de la energía durante el último mes, lo que ha llevado a que los principales índices bursátiles de Estados Unidos oscilen bruscamente mientras los inversores buscan señales de que podría terminar pronto. El presidente Donald Trump dice que su Gobierno está participando en conversaciones con Irán.

En un contexto de alta volatilidad, las acciones, los bonos y el oro se han desplomado mientras la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán continúa. La incertidumbre geopolítica ha convertido en un desafío las tradicionales estrategias de inversión segura en Wall Street, según analistas.

Caída transversal y efectos en los sectores de mayores ingresos

La encuesta de Michigan refleja un deterioro generalizado que trasciende líneas partidistas y generacionales, pero que ha golpeado con especial fuerza a los sectores tradicionalmente más resilientes.
“Se observaron descensos en todos los grupos de edad y partidos políticos”, dijo Joanne Hsu, directora de la encuesta, en un comunicado. “Los consumidores con ingresos medios y altos y riqueza en acciones, golpeados tanto por el aumento de los precios de la gasolina como por la volatilidad de los mercados financieros a raíz del conflicto con Irán, mostraron caídas particularmente grandes en la confianza.”

La advertencia de los analistas es que una guerra prolongada podría tanto disparar la inflación como llevar a la economía estadounidense a una recesión. Los precios de la gasolina en todo Estados Unidos ya se han disparado desde el inicio del conflicto, ejerciendo una presión directa sobre el bolsillo de los consumidores.

Expectativas de inflación a corto plazo se disparan

Las perspectivas sobre los precios han experimentado un giro significativo. Las expectativas de los estadounidenses sobre la inflación en el año próximo registraron el mayor aumento mensual en aproximadamente un año, subiendo al 3.8 % desde el 3.4 % en febrero, por encima de cualquier nivel visto en 2024.

Sin embargo, los encuestados no esperan que una inflación más alta impulsada por la guerra se mantenga durante los próximos cinco a 10 años, y las expectativas de inflación a largo plazo de hecho bajaron ligeramente este mes hasta el 3.2 %.

“Es posible que los consumidores no esperen que los acontecimientos negativos recientes persistan muy lejos en el futuro”, dijo Hsu. “Estas opiniones están sujetas a cambios, sin embargo, si el conflicto con Irán se prolonga o si los precios más altos de la energía se trasladan a la inflación general”.

Este matiz resulta tranquilizador para los responsables de política de la Reserva Federal, que prestan mucha atención a la percepción de las personas sobre los precios, particularmente a largo plazo. Las expectativas de inflación a largo plazo sirven como un indicador de la confianza de los estadounidenses en la capacidad de la Fed para frenar los aumentos de precios. La Fed apunta a una inflación del 2 % anual, medida por el índice de precios del Gasto en Consumo Personal, que actualmente se sitúa en el 2.8 %, a enero.

¿Qué significa para la economía el deterioro de la confianza?

Pese a la sombría lectura del sentimiento, los expertos matizan que la caída de la confianza del consumidor no se ha traducido en un gasto más débil en los últimos años.

Cada vez que la confianza se desplomó después de la pandemia —como en 2022, cuando la inflación estaba en su nivel más alto en 40 años, o en 2023 durante un enfrentamiento en el Congreso por el techo de la deuda— los estadounidenses siguieron abriendo sus carteras.

El gasto del consumidor, que representa alrededor de dos tercios de la economía estadounidense, está más influido por el estado del mercado laboral; específicamente, por si los despidos están aumentando más de lo habitual o no. Si bien el crecimiento del empleo ha sido anémico durante el último año, las nuevas solicitudes de prestaciones por desempleo se mantienen en niveles históricamente bajos. Y desde mediados de 2023, el crecimiento de los salarios ha superado a la inflación.

Eso significa que los estadounidenses todavía tienen los medios para seguir gastando —hasta que dejan de tenerlos. Un fuerte repunte de los despidos, combinado con la realidad de que hoy en día se ha vuelto más difícil encontrar trabajo, probablemente obligaría a los estadounidenses a recortar su gasto.

Y el gasto en los últimos meses ya ha sido más bien débil. Las ventas minoristas, que constituyen una parte considerable del gasto total, cayeron un 0.2 % en enero, después de mantenerse sin cambios en diciembre. Es probable que el frío intenso haya lastrado el gasto en enero.

Riesgo de una espiral recesiva

El horizonte económico dependerá en gran medida de la duración del conflicto. Si la guerra con Irán se prolonga durante meses, las perspectivas podrían oscurecerse rápidamente, desencadenando una espiral económica descendente a medida que la caída de las acciones dé paso a un gasto más débil y, en última instancia, a una recesión.

“En una economía en forma de K, lo que impacta a la cima puede propagarse rápidamente”, dijo Heather Long, economista jefe de Navy Federal Credit Union, en un comentario emitido el viernes.

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