Con China en el centro de la agenda arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, los economistas anticipan una combinación de medidas políticas, ajustes en la cadena de suministro y alianzas globales reforzadas para amortiguar el impacto en la segunda mayor economía del mundo, en medio de una guerra comercial que se intensifica.
“Nosotros (China) hemos tomado medidas proactivas para mitigar el impacto de la guerra comercial”, afirmó Zong Liang, economista jefe del Instituto de Investigación del estatal Banco de China, durante el Foro de Mercados Globales de Reuters.
“Hemos facilitado que otros países hagan negocios con nosotros, fortaleciendo las relaciones comerciales más allá de Estados Unidos”, agregó.
Minutos después de que el arancel del 10% de Trump sobre las importaciones chinas entrara en vigor el 4 de febrero, Pekín anunció aranceles de represalia sobre algunos productos energéticos y automóviles estadounidenses, junto con una serie de medidas contra Google y otras empresas estadounidenses.
Trump también impuso un arancel del 25% sobre todas las importaciones de acero y aluminio en Estados Unidos, lo que llevó a países como Vietnam, Corea del Sur e India a implementar medidas similares sobre las importaciones chinas de acero y productos relacionados.
“A pesar de ello, la cuota (de China) en las exportaciones mundiales se ha mantenido fuerte”, destacó Zong, quien espera que China adopte una política fiscal más agresiva este año, junto con medidas para estabilizar la demanda interna.
Alex Hongcai Xu, subdirector del Comité de Política Económica de la Asociación China de Ciencias Políticas, señaló que las empresas chinas están diversificando sus mercados de exportación y ampliando la cooperación en inversiones en el extranjero, lo que contribuirá a mitigar los costos y riesgos de la guerra comercial.
Según el reporte de Reuters, para protegerse aún más, Xu espera que China proporcione subsidios financieros y exenciones fiscales a los sectores agrícola y manufacturero, afectados por los aranceles.
Ambos economistas coincidieron en que la guerra comercial abre oportunidades para que China profundice sus relaciones con países del Sudeste Asiático, la Unión Europea y otras naciones afectadas por los aranceles, reforzando iniciativas como la Franja y la Ruta (BRI).
Kishore Mahbubani, veterano diplomático singapurense y miembro distinguido de la Universidad Nacional de Singapur, afirmó que la BRI ganará impulso a medida que los países busquen ayuda en el exterior, especialmente después de que Estados Unidos haya reducido su asistencia global.
Trump ha detenido la mayor parte de la ayuda financiada por el gobierno estadounidense durante 90 días, mientras avanza en el desmantelamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), como parte de su esfuerzo por reducir la fuerza laboral del gobierno federal y frenar el gasto.
“Hay muy pocos países que puedan ser tan generosos como Estados Unidos a esa escala… y ese es China”, afirmó Mahbubani, quien también fue presidente del Consejo de Seguridad de la ONU en 2001 y 2002.