En contraste con el crítico escenario de sequía que afecta a la mayoría de las tierras del municipio de Colombia, donde los suelos “lloran” de sed, dos fincas locales han logrado revertir su realidad gracias a la implementación de sistemas de riego alimentados por energía solar fotovoltaica.
Los Manantiales y La Jía, pertenecientes a la Empresa Agroindustrial Municipal, se consolidan como polos productivos estables al depender ahora de una fuente energética renovable y no del Sistema Electroenergético Nacional (SEN).
El verdor de las plantaciones se multiplica progresivamente en estas áreas como resultado del esfuerzo de los trabajadores y de una decisión estratégica que aprovecha la radiación solar. Así lo confirmó a Granma Armando Sánchez Cruz, director de la entidad, quien destacó el impacto positivo de la tecnología instalada.
“Tenemos 285 paneles fotovoltaicos en las dos fincas, las que se dedican a la siembra de cultivos como el frijol, el boniato, la yuca, el plátano y hortalizas, fundamentalmente. Con esa tecnología garantizamos el riego durante todo el año y, lo mejor, sin necesidad de usar combustible”, apuntó.
El directivo explicó que la infraestructura existente va más allá del riego. “Los Manantiales posee un área de cultivo tapado y una casa de posturas. Esta última, aporta semillas que se comercializan con 14 bases productivas del sector agropecuario en el municipio y con 12 del Grupo Empresarial Azucarero, Azcuba”.
Sánchez Cruz adelantó que se proyecta un incremento de las superficies cultivables actualmente desaprovechadas en los alrededores, lo que permitiría consolidar una producción de alimentos estable durante todo el año en beneficio del territorio.
Esta transformación se enmarca además en el proyecto Alimentación Escolar Sostenible (AES+), impulsado por el Programa Mundial de Alimentos con fondos de la Federación Rusa. “Con esas producciones se atienden dos seminternados y dos mercaditos del Sistema de Atención a la Familia. Como tendremos más área y la seguridad del riego, pretendemos ampliar los destinatarios; o sea, a otros centros de la Educación y la Salud”, concluyó.
Sello universitario en la transformación
La materialización de este avance tecnológico cuenta con el sello de la academia. La Unidad de Desarrollo e Innovación (UDI), adscrita a la Universidad de Las Tunas, tuvo un peso crucial en la puesta en marcha de los sistemas, que permanecían sin instalar.
“En esos sitios estaban los paneles y no se habían instalado. Nosotros dijimos que podíamos acometer esa tarea, a partir de la capacidad que tenemos de recursos humanos, equipos de medición y herramientas de trabajo”, relató el máster en Ciencias Daniel Rodríguez Peña, director de la UDI.
El proceso incluyó la coordinación con productores y autoridades locales. “Hasta allá fue la fuerza calificada de la unidad, evaluamos los espacios y diseñamos una estrategia para garantizar la calidad de la instalación. Lo logramos y la prueba es la transformación que ya se aprecia en esos lugares”, afirmó Rodríguez Peña.
El especialista subrayó la independencia energética alcanzada: “El desarrollo de esas fincas dependía de las lluvias y del SEN. Al disponer ahora de energía para el riego, ya solo dependen de la voluntad que ponen los colectivos. Por supuesto, los resultados serán mejores”.
“Terminamos hace un mes y el cambio es evidente. La finca estaba buena pero ahora es mayor el nivel de siembra y seguramente los resultados crecerán. Como equipo, estamos dispuestos a asumir tareas similares en otras áreas, si fuera necesario”, puntualizó.
Expansión del riego solar en la provincia
La situación en Las Tunas es particularmente compleja dentro del país, al ser la provincia de menor superficie bajo sistemas de riego y la de menor promedio de precipitaciones, lo que históricamente ha obligado a la mayoría de los agricultores a sembrar en secano, con los consiguientes bajos rendimientos. No obstante, este panorama comienza a modificarse con la introducción de tecnologías renovables.
Yunier Pérez Olano, subdelegado general de la Delegación territorial del Ministerio de la Agricultura, explicó los planes en marcha. “La provincia tiene asignados 23 sistemas. En Puerto Padre funcionan dos desde el año pasado, recientemente se instalaron dos en Colombia y los restantes se pondrán en funcionamiento en los próximos meses. En ambos municipios, los productores seleccionados tienen la tecnología en su poder y en el caso de Manatí, actualmente se realiza el levantamiento y se toman decisiones para el futuro montaje de los nueve que se colocarán en ese territorio”.
La selección de los beneficiarios responde a criterios específicos. La condición primordial es la existencia de una fuente de abasto de agua con capacidad suficiente para garantizar la sostenibilidad del sistema, cuyo caudal oscila entre uno y 1,5 litros por segundo. “También se evalúa que sean buenos productores, que en su objeto social prevalezcan los cultivos varios y, en algunos casos, que sus producciones se destinen a hogares de ancianos, escuelas y otras instituciones priorizadas”, detalló Pérez Olano.
Otros factores decisivos son la calidad de los suelos, la productividad de las áreas y la voluntad del productor de incrementar las siembras de granos, viandas, frutas y hortalizas, en consonancia con la Ley de Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional.
En un contexto de complejidades económicas, agravadas por el bloqueo energético impuesto por el Gobierno de Estados Unidos, los sistemas de bombeo mediante paneles solares emergen como una solución viable para la agricultura tunera.
El reto inmediato radica en optimizar el funcionamiento de los equipos ya instalados y agilizar el montaje de los pendientes, para que la energía del Astro Rey se convierta en un pilar fundamental en la producción de alimentos, una tarea decisiva para el presente y el futuro del país.













