Encadenamientos productivos e innovación sostienen producción láctea en Pinar del Río

En el complejo escenario energético que atraviesa Cuba, la Unidad Empresarial de Base (UEB) de Productos Lácteos y Confiterías de Pinar del Río sostiene parte de su producción destinada al encargo estatal mediante alianzas estratégicas con actores económicos privados y la implementación de un riguroso plan de reajuste operativo.

La empresa, una de las más importantes del sector en la provincia más occidental del país, ha logrado sortear las limitaciones de combustible y suministros gracias a la articulación con unas 15 entidades privadas que garantizan materias primas, insumos y combustibles esenciales.

Emilia Aguirre López, directora del área de regulación y control de producción de la entidad, explicó que la alianza con unas 15 empresas privadas permite hoy sostener determinadas líneas, a partir del suministro de materias primas, insumos y combustibles. Este encadenamiento productivo ha sido clave para mantener activos los programas sociales priorizados, en un contexto donde el déficit de portadores energéticos ha obligado a paralizar parcialmente otras industrias en el territorio.

“Podemos garantizar de esa manera el acopio de leche para la producción de yogurt natural destinada a niños intolerantes, a instituciones asistenciales y círculos infantiles del territorio”, refirió.

La crisis energética, agravada por la escasez de combustible y los apagones, ha impactado severamente la capacidad instalada de la industria local. Según detalló Aguirre López, la empresa tiene afectado cerca del 80 por ciento de su volumen productivo general, pero se priorizan los programas sociales y lo que está pactado con esas entidades. Este enfoque ha permitido que, pese a las adversidades, no se interrumpa la entrega de productos sensibles para la población más vulnerable.

En particular, la producción de yogurt natural destinado a menores con intolerancia a la lactosa ha enfrentado serios desafíos. “Aquí se realiza una producción de yogurt para los niños intolerantes que normalmente abastece la industria ubicada en el municipio de Sandino, paralizada por falta de combustible para el funcionamiento de sus líneas y el acopio de leche en ese territorio, Guane y Mantua”, dijo la directiva.

La UEB pinareña ha asumido así el abastecimiento de este alimento en zonas donde otras instalaciones han debido cesar sus operaciones.

A la par, la entidad continúa aportando a la merienda escolar, aunque de forma limitada. “Seguimos aportando a la merienda escolar, solo de la capital de la provincia, y se distribuye la producción en triciclos eléctricos con el respaldo del Gobierno”, destacó Aguirre López. El uso de estos medios de transporte alternativos, impulsados por el gobierno local, ha resultado una solución viable ante la falta de combustible para la distribución.

La necesidad de reducir consumos ha llevado a la empresa a reorganizar por completo su flujo tecnológico y la jornada laboral. Entre las medidas adoptadas figura la optimización del uso de la caldera, uno de los equipos de mayor demanda energética. “Cuando se enciende la caldera, todas las líneas comienzan al unísono, lo que se traduce en menor consumo energético”, añadió la directiva.

Esta transformación también ha implicado cambios en los hábitos de trabajo. Miguel Ángel Cuní, trabajador de la línea de yogurt natural, explicó que antes permanecía más tiempo la caldera arrancada, teniendo en cuenta la cantidad de producciones, y ahora se reajustó el trabajo con las prioridades establecidas. La sincronización de los procesos ha permitido reducir las horas de operación sin sacrificar los volúmenes destinados a los programas asistenciales.

El ingenio de los trabajadores ha sido otro pilar en esta estrategia de ahorro. En la UEB de Mantenimiento, un equipo de innovadores desarrolló una solución de bajo costo para reducir el consumo de fueloil.

“A partir de piezas recuperadas hicimos una hornilla de carbón que acomodamos en el fondo del tacho y en dos horas logramos que el agua alcance la temperatura necesaria; y después mediante una bomba de recirculación va al tacho donde se produce ese alimento”, especificó Enrique Morejón Rivas, director de esa unidad. Esta adaptación, basada en el reciclaje de componentes en desuso, ha permitido prescindir parcialmente del combustible convencional.

Otra de las modificaciones sustanciales ha sido el cambio de tecnología para la elaboración del yogurt saborizado. El proceso tradicional, que requería maquinaria de batido, ha sido sustituido por un método más artesanal pero igualmente efectivo. “Es muy conocido antiguamente, cuenta con una consistencia diferente pero igual calidad y no requiere maquinarias, es un proceso más simple”, detalló Aguirre López. Esta transición no solo reduce la dependencia de equipos eléctricos, sino que también simplifica la cadena de producción en un contexto de escasez de piezas de repuesto.

En el ámbito logístico, la empresa ha debido rediseñar las rutas de acopio de leche para garantizar la calidad de la materia prima. “Además, fue necesario cambiar las rutas que realizan el acopio de leche, en número y recorrido, tratando de que la materia prima no deje de llegar con calidad a la industria”, aseveró la directora del área de regulación y control de producción. La optimización de los trayectos y la frecuencia de las recogidas ha minimizado las pérdidas y asegurado el abastecimiento a las líneas priorizadas.

Pese a las limitaciones, la experiencia de la empresa pinareña evidencia cómo la combinación de encadenamientos productivos, innovación popular y reordenamiento de recursos puede sostener servicios esenciales en condiciones adversas.

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